Música en las entrañas de Madrid

En uno de los vestíbulos de la estación de Tribunal, un joven senegalés toca el Djembé/ Foto: Sofía Martínez.

El alma de Madrid está bajo tierra. Esta semana nuestros invitados son los músicos venidos de todas partes del mundo que habitan en el laberinto de líneas y trenes  del metro de la capital. Este medio de transporte cumple 92 años desde la inauguración de la primera estación, en 1919. Sus vestíbulos y esquinas encierran las esperanzas y las vidas truncadas de aquellos quienes, lejos de un hogar, expresan su pasión por la música mientras los madrileños se desperezan en su trayecto diario. 

El metro de Madrid cumple 92 años. Nadie imaginaba en su inauguración de 1919 que casi cien años más tarde este medio de transporte se convertiría en un inmenso popurrí de culturas. Todos los madrileños son conscientes de que la mayor parte de los músicos que tocan en el metro son extranjeros, inmigrantes que no han tenido la suerte de encontrar trabajo. Hamid, uno de estos músicos, afirma:  “tocar en el metro es más ético que dedicarse a la piratería, aunque por desgracia no da mucho dinero.

Estación por estación nos acompañan saxofones, flautas, trompetas o teclados que comparten cierto sabor a melancolía. La tierra que se deja atrás, el hogar o la esperanza de una vida más digna impregnan de ilusión las melodías que resuenan en nuestros oídos cuando caminamos por los pasillos.

Moncloa es la estación que nos lleva directamente al corazón de Madrid. De camino, en la estación de Plaza de España encontramos un fantástico saxofón que ilumina las miradas de quienes pasan a su lado. Su melodía resuena por los vestíbulos que conectan la estación con Noviciado/ Foto: Sofía Martínez.

Coger la línea tres desde Moncloa nos lleva directamente al corazón de la capital. Si escogemos bajarnos en Plaza de España tendremos la suerte de adivinar a lejos un saxofón que interpreta con gracia y estilo el tema de El Mago de Oz: Somewhere over the rainbow [enlace a Youtube; duración: 2:14]. Con su pobre español, su autor nos cuenta que suele moverse por distintas estaciones, pero que le gusta ese rincón. Y es que al bajar las largas escaleras que conectan Plaza de España con Noviciado la gente sonríe al escuchar esa melodía tan familiar. Aunque afirma que “son pocos los que te dan algo de dinero”.

Román, el acordeonista búlgaro del intercambiador de Sol, afirma que puede llegar a ganar incluso menos de diez euros al día tocando en el metro/ Foto: Sofía Martínez.

Siguiendo la línea 3, llegamos a la estación de Sol. Allí, un inmigrante rumano de unos 50 años llamado Román observa atento las miradas de quienes pasan a su lado mientras toca. Asegura que frecuenta más de una estación, y que a lo largo del día suele llegar a ganar unos 10 euros. En la funda de su saxofón apenas hay algunos céntimos, aunque aun es pronto; sólo son las 11:30 de la mañana y aún queda mucho día por delante. Nuestro músico se despide atento, lozano, no sin antes posar para algunas fotos.

Nos despedimos de Román y añadimos algunas monedas a un cestillo que se nos presenta casi vacío. La estación de Sol conecta las líneas 1, 2 y 3. Si cogemos la línea 1 podemos llegar en unas pocas paradas a nuestro próximo destino.

Hay una trompeta maravillosa en el metro de Tribunal que interpreta al completo el tema “Hello Dolly” [enlace a Youtube; duración: 2:29]. Incluso juguetea con las chicas guapas que por casualidad cruzan su mirada con la del trompetista, provocando unas espontáneas notas más agudas en la canción. No sabemos su nombre ni tampoco de dónde proviene, sólo que posee acento francés y que siente no poder hacer declaraciones.

En la misma estación se oyen timbales africanos según bajamos las escaleras hacia la línea 10. Allí encontramos un joven senegalés de 25 años que toca enérgicamente el djembé. Con la mirada cansada, responde a nuestras preguntas afirmando que es agradable tocar en el metro, “por lo menos estamos más calientes que si tocamos en la calle”. Lleva con este oficio casi tres años y es lo que le da de comer. En el siguiente vídeo puede verse a este senegalés. Come de lo que gana tocando:

La línea 10 nos lleva directamente a Nuevos Ministerios, donde se concentran cercanías y las líneas 6, 8 y 10 de metro. Allí, en la Oficina de Atención al Viajero cuentan cuál es la normativa [ver: “normas para tocar en el metro”] que deben cumplir los músicos. Al parecer les está permitido tocar en cualquier parte del metro, ya sea el pasillos o vestíbulos, pero nunca dentro de los vagones.

Así son las reglas, pero ¿son cumplidas por quienes tocan en el metro? En realidad no del todo, pues hasta ellos mismos afirman que se gana mucho más dinero en los vagones, por lo que merece la pena correr ese riesgo.

Nuestro viaje llega a su fin. Desde Nuevos Ministerios llegamos por la línea 6 hasta la gigantesca estación de Avenida de América, que conecta una un intercambiador de autobuses con las líneas 4, 6, 7 y 9. Allí siempre encontramos músicos en algún pasillo o cruce. Ese día nos sorprende una simpática pareja formada por un acordeonista y un flautista que forman un dueto de lo más divertido.

Este recorrido por el laberinto de líneas y trenes termina aquí. No siempre nos damos cuenta, pero la mayoría de estos músicos están ahí, no importa qué día sea, y no es difícil encontrarlos. Basta con cambiar de línea, con pasar por cualquier estación concurrida para poder disfrutar de su música. Son rostros que pierden en imágenes momentáneas y que regalan melodías a todos los que pasen a su lado, siempre que estén dispuestos a escuchar.

La próxima semana contaremos con una crónica sobre la 54 edición de la Biennale de Venezia, la exposición de arte contemporáneo más importante del mundo. Ya estamos haciendo las maletas, ¡hasta la próxima semana!

EL METRO MADRILEÑO, ESCENARIO DE ARTISTAS

– En esta galería del diario ABC se muestran algunas de las imágenes del metro de Madrid en 1919.

– Aunque según la normativa está prohibida la música en los vagones de tren, la mayoría de los músicos con los que hablamos al hacer este reportaje afirmaron que es donde más se recauda. En este vídeo [enlace a Youtube; duración: 1:09] se muestra una actuación de jazz en los vagones de la línea 10.

– Desde el año 2003 el Metro de Barcelona y la Asociación de músicos de la calle de la ciudad organizan un casting anual para decidir quienes serán los artistas que podrán tocar en el metro de la ciudad condal.

– El metro de Madrid ha sido un tema recurrente para algunos cantautores españoles, tal y como muestra este breve artículo del diario El País.

– Los pasillos del metro de la capital se llenan de todo tipo de estilos musicales. Es este vídeo [enlace a Youtube; duración: 1:39] puede apreciarse al artista Dr. Bucketman realizando un espectáculo de percusión en la estación de Gran Vía.

Sofía Martínez

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Lorenzo Silva: “Nunca he tenido la angustia de no saber qué escribir”

Nuestro invitado de la semana es el escritor Lorenzo Silva, comisario y coordinador de la IV edición de Getafe Negro, el festival de novela policíaca que se celebra en la localidad madrileña entre el 14 y el 23 de octubre. Silva, el creador de personajes literarios tan emblemáticos como los inspectores Bevilacqua y Chamorro, charla con Mosaico Digital acerca de su última obra, Niños feroces, y de su larga trayectoria como escritor.

El escritor de novela policíaca Lorenzo Silva como comisario de la IV edición del festival Getafe Negro./Foto: Joel Aguilar.

Esta IV edición de Getafe Negro tendrá a Italia y a Suiza como países invitados, y  tratará temas como la violencia de género o la delincuencia juvenil en debates y mesas redondas. Tampoco faltarán las exposiciones, las proyecciones cinematográficas o la música. Un amplio repertorio cultural que rinde homenaje al asentado género policíaco y que contará con invitados de la talla de John Banville, Eric Frattini, Juan Bolea, Jose Antonio Marina o Paul Pen, entre tantos otros.

El pasado 20 de septiembre Lorenzo Silva publicó su última obra Niños feroces (Destino, 2011), una novela en la que, según el autor, se plantean más preguntas que respuestas.

Pese a tener una  apretada agenda que le trae de cabeza con constantes viajes entre Barcelona y Madrid, Lorenzo Silva  accedió a charlar con Mosaico Digital en el café del madrileño Círculo de Bellas Artes. Tras un frenético día, o al menos eso nos cuenta, Lorenzo aparece algo tarde, con la mirada perdida buscando el semblante de su entrevistador.

Cuando sonríe, el escritor recuerda a los caballeros de antes, de los que te dejan pasar e invitan a café a las señoritas. Al entrar en la cafetería escoge una mesa cercana a la ventana y pide agua con gas. Posa desenfadado para las fotos mientras comenta lo poco fotogénico que suele ser (y lo mucho que le costó a su fotógrafo encontrar un buen retrato para la contraportada de su último libro). Se acomoda en el asiento y comienza una conversación interesante, acompañada de una voz grave y sutil, con algunas interrupciones de un teléfono móvil que, para mi sorpresa, emitía música de discoteca.

P: Sir Arthur Conan Doyle terminó matando al propio Sherlock Holmes. 

R: Despeñándolo, más concretamente

P: Entonces, ¿Tendrían sus personajes más populares, Vila y Chamorro, cuerda para rato? ¿O correrán el mismo destino que Holmes?

R: Yo no veo que haya que despeñarles hombre, ¡si son muy majos! Además son guardias civiles, ellos obedecen siempre. Tú les mandas y ellos obedecen, está en su ADN. Si tú les pides que se retiren cuatro años lo hacen y no molestan. Sherlock Holmes es un gran personaje, pero es un personaje irritante, arrogante y fastidioso con un fondo oscuro y que está permanentemente en problemas consigo mismo y con el mundo. Bevilacqua y Chamorro tienen sus manías pero en el fondo son un trozo de pan. Para mí, Vila es un personaje al que me apetece ver envejecer, sinceramente. Así que no creo que lo despeñe.

P: Lorenzo, usted lleva más años de escritor que de abogado, si no me equivoco. ¿Cuándo se dio cuenta de que su verdadera vocación escribir?

Creo que fue con 17 o 18 años. Eso no quiere decir que en ese momento decidiera a toda costa convertirme en escritor profesional y no tener ninguna otra profesión. Lo que decidí fue que esto no lo dejaría. No lo dejaría incluso aunque nadie lo publicara. Supongo que esa es la decisión principal que toma un escritor, porque luego otras cosas no dependen de ti. Que te publiquen o que den un premio no depende de ti. Lo que sí depende de ti es escribir, y escribir a todo trance. Yo eso lo decidí con 17 años pero simultáneamente decidí estudiar derecho. En ese momento lo que decidí fue tener dos profesiones: una por la que me pagaban y otra por la que no me pagaban.

P: Y todo este tiempo que, como ha dicho, se ha dedicado a la literatura has tocado muchísimos temas. Desde novela policíaca hasta libros de viajes pasando por literatura infantil. ¿Es dentro del género policíaco en el que te sientes más a gusto?

R: No… (duda) es el que ha tenido más éxito. Es una de esas cosas que no dependen de ti. Yo le pongo exactamente el mismo interés y me divierto exactamente igual escribiendo un libro-reportaje sobre Iraq, una novela juvenil o sobre la guerra de Marruecos. Pero el hecho es que esos libros llegan a menos personas. Pero eso tiene que ver con el éxito, con el interés del público, con lo que a la gente, también, le han enseñado a apreciar. Yo no creo muchas veces que lector a lector esos libros interesen menos. Sencillamente, llaman menos la atención porque el lector ni siquiera se los encuentra. Hay temáticas que no están especialmente de moda y la novela negra parece que últimamente está de moda.

P: Todas las novelas del dúo de Bevilacqua y Chamorro están narradas en primera persona. Eso nos lleva a pensar a los lectores: ¿Qué hay de estos personajes en Lorenzo Silva? 

R: Es que esto de la primera persona… Yo también tengo novelas en primera persona de chicas adolescentes y, ¿Qué hay en mí de una chica adolescente? (Ríe).

P: ¿Cuál ha sido tu mejor momento como escritor?

R: Yo creo que el mejor momento para mí como escritor, el que más me ayudó, fue cuando después de intentar mucho tiempo tratando de publicar, pues llevaba quince años escribiendo, había mandado manuscritos a las editoriales y siempre me los devolvían… y decidí relajarme. Yo lo único que podía hacer era seguir escribiendo lo mejor posible y siendo feliz. En el momento en que me relajé escribí La flaqueza del bolchevique, la primera de Bevilacqua y todas las que me han abierto camino como escritor.

P: ¿Cada vez le resulta más sencillo o más difícil escribir una nueva obra?

R: A ver cómo puedo decirlo para que no se me malinterprete… Cada vez me resulta más fácil. Cada vez tengo más claras muchas cosas. Sobre todo cada vez tengo más claro qué es lo que no tengo que hacer, y eso te ahorra mucho esfuerzo inútil.

P: ¿En cuestión de estilo, por ejemplo?

R: En cuestión de todo. A mí no me cuesta nada tener una historia. Historias hay de sobra. Lo que faltan a veces son horas para contarlas y personas que escuchen. Lo importante es buscar tu enfoque, que te ayude a medirte con los demás y contigo mismo. Yo he sido varios escritores hasta ahora.

P: ¿Son entonces tus últimas obras las más pulidas?

R: Sí. Por lo menos es el libro en el que yo he tenido las cosas más claras. Yo he evolucionado hasta la mayor sencillez. Creo que el truco no está en sobreexplicar las cosas, sino en sugerirlas con lo mínimo posible. En la novela se cuenta en un par de líneas que Bevilacqua tiene una vida amorosa, y quien no lo sepa ver ha hecho una lectura superficial.

P: Por último, ¿Qué proyectos tiene ud. en mente?

R: Tengo muchas historias, desafortunadamente. Yo nunca he tenido la angustia de no saber qué escribir. Más bien la angustia de no saber muy bien cómo voy a organizarme.

P: O sea que nunca tuvo una crisis de inspiración…

R: No, no. Yo siempre tengo una o varias novelas casi preparadas. Yo necesito estar escribiendo una novela. Si no… no sé ni siquiera si soy una persona recomendable. Cuando estoy escribiendo una novela estoy centrado y estoy, digamos, en mi ser. Yo ahora mismo estoy escribiendo una novela y no he escrito la primera frase. Pero llevo bastantes meses ya viviendo en esa novela y viviendo con esos personajes y en ese lugar que además está muy lejos de aquí, y es una época que no es la época actual. Cuando terminé la novela anterior yo ya estaba ahí.

IV EDICIÓN DEL FESTIVAL GETAFE NEGRO

"Getafe negro" es uno de los pocos festivales de literatura en España que se dedican en exclusiva al género negro.

– Para más información sobre el festival, consultar este artículo de Soypoeta.com

– Les recomendamos acudir a las numerosas actividades que plantea este festival de novela policíaca capitaneado por Lorenzo Silva. Les dejamos con el argumento de su útima obra, Niños feroces, en palabras del propio Silva. (duración: 02:48)

La próxima semana tendremos como invitados en esta sección a los músicos del metro de Madrid, aprovechando el 92 cumpleaños de este medio de transporte “casi” centenario. ¡Hasta entonces!

Sofía Martínez

Entrevista a Ricardo Aroca: “¡Yo inventé la semana de la arquitectura!”

El pasado lunes 10 de octubre culminaba en Madrid una nueva edición de la Semana de la Arquitectura. Esta actividad anual organizada por el Colegio de arquitectos de Madrid (COAM), cuenta con numerosas actividades que acercan al ciudadano a conocer los edificios más emblemáticos de la capital. Nuestro invitado de la semana, el arquitecto Ricardo Aroca, nos invita a conocer la historia de estos edificios y a “mirar hacia arriba” al caminar por nuestra propia ciudad.

El arquitecto Ricardo Aroca Hernández-Ros, en su estudio de Madrid.

El arquitecto Ricardo Aroca Hernández-Ros, en su estudio de Madrid/ Foto: Sofía Martínez.

Sus compañeros de trabajo describen a Ricardo Aroca como un referente del panorama arquitectónico español, no sólo por su extensísimo currículum, si no además por haber participado de primera mano en la formación de varias generaciones de arquitectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), de la que fue director entre 1991 y 1999.

De expresión entrañable, Aroca recibe a  la revista Mosaico Digital en su estudio del barrio madrileño de Iglesia con un buen apretón de manos. “¿Te importa que fume?” pregunta mientras saca un pequeño soplete haciendo amago de encenderse un buen habano. Al preguntarse sobre si se puede o no fumar en su oficina responde sin dilación “Esta es como mi casa, y en mi casa se puede fumar”.

Al preguntarle sobre la Semana de la Arquitectura cuenta cómo surgió la idea de esta actividad. En un principio se limitaba al día la arquitectura, pero “sabía a poco” y decidieron convertirlo en una semana para darle más énfasis: “la primera vez que lo hicimos fue espectacular, conseguimos incluso que coincidiera con un eclipse total de sol”  afirma entre enérgicas y contagiosas carcajadas.

Afirma que la pretensión principal de esta actividad dirigida por el COAM no es ni más ni menos que “publicitar la arquitectura y competir por la atención de la gente”. Además, afirma que casi siempre que la arquitectura aparece en los medios es con motivo de “escándalos de sobornos o incumplimientos urbanísticos” por lo que parece necesario incentivar una imagen positiva de la arquitectura mediante actividades como ésta.

Esto parece aún más necesario cuando la arquitectura es una de las principales víctimas de la crisis económica. Ricardo Aroca recuerda que actualmente se construye menos, porque “sin dinero no hay arquitectura”. De hecho, éste es uno de los motivos por los que achaca a muchos de los edificios de Madrid ser “un pastiche”. “En el siglo XIX, que es cuando más se construyó, donde había dinero era en Barcelona, que por eso cuenta con una oferta arquitectónica más atractiva que Madrid”. La capital debe, eso sí, a Carlos III muchos de sus edificios más emblemáticos, como el Museo del Prado o la Puerta de Alcalá.

La geografía urbana alberga edificios y monumentos que no parecen ser plato de buen gusto de nuestro entrevistado, entre ellas algunas de las obras del afamado arquitecto Santiago Calatrava. “¿Qué utilidad encuentras al monumento de Calatrava en Plaza Castilla? ¡Si se supone que debería dar vueltas y eso no se ha movido nunca!”. Es, en palabras de Aroca, “un monumento de Calatrava a sí mismo”. También se muestra crítico con el complejo de la ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia: “(…) yo, siempre que voy, pido bicarbonato porque ver eso me da acidez de estómago”.

El obelisco de 93 m. de Plaza Castilla diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava/ Imagen cedida por el Canal Viajar.

Los edificios de Calatrava son un ejemplo, a juicio de nuestro entrevistado, de la impropia primacía de lo estético sobre la funcionalidad de las construcciones: “hay que construir [el edificio] pensando en quienes lo van a utilizar, en qué finalidades va a tener (…) hay que fijarse en esas cosas”.

La Semana de la Arquitectura parece una buena oportunidad para que los madrileños se reencuentren con el paisaje urbano de su ciudad, que pasa tan desapercibido en medio del ajetreo cotidiano. En palabras de Ricardo Aroca, “levantar la vista merece la pena muchas veces, pero hay que enseñar a la gente a levantar la vista”.

La próxima semana estará con nosotros el escritor madrileño Lorenzo Silva, con motivo de la celebración de las jornadas de novela de género “Getafe negro”.

Sofía Martínez