Activistas antinucleares retrasan cuatro días el avance de un tren con basura radiactiva

Alrededor de 2500 personas hicieron una sentada en la localidad de Harlingen, al norte de Alemania. El cierre de las centrales nucleares es una reivindicación histórica para el colectivo verde y asociaciones como Greenpeace./ Foto: REUTERS.

Desde la tarde del pasado viernes el colectivo alemán antinuclear ha hecho todo lo posible para parar un tren con 2.500 toneladas de residuos radioactivos. Durante los cuatro días de su recorrido el polémico tren castor ha provocado duros enfrentamientos entre la policía y los activistas. En Alemania se reabre el debate sobre si el “apagón” nuclear previsto para el 2020 llegará a materializarse.

Los once contenedores del convoy tipo castor– apodado así por el acrónimo inglés de Contenedor de Almacenamiento y Transporte Radioactivo- ha tardado 109 horas en atravesar al norte de Alemania. Cerca de 3.000 activistas antinucleares se tumbaron en las vías del tren y tuvieron que ser apartados en volandas uno a uno por el gigantesco dispositivo policial que protege el recorrido del convoy. Los enfrentamientos entre los agentes de seguridad y los manifestantes han sido constantes y han provocado medio centenar de heridos.

Aún así, en la madrugada del lunes el tren castor consiguió terminar el recorrido [enlace a Youtube; duración: 0:37] que tenía previsto hacer sobre raíles, desde la localidad francesa de La Hague (de la que partió el viernes) hasta la estación alemana de Dannenberg . Ahora los contenedores cargados de uranio se transportarán por carretera en camiones especiales hasta su destino final, el cementerio nuclear de Gorleben. Los activistas continuarán con las sentadas en este último tramo del trayecto, el más corto del recorrido, pero que se prevé que durará unas doce horas.

El dispositivo policial formado por unos 20.000 agentes que protegen el convoy ha librado una verdadera batalla contra los ecologistas, en su mayoría pertenecientes al colectivo verde y a asociaciones como Greenpeace, que organizaron sentadas en las vías a lo largo del recorrido. Los enfrentamientos más violentos entre ambos se produjeron en las localidades de Hitzacker, Harlingen y Vastorf, a unos escasos km de la estación de Dannenberg, y en los bosques colindantes a las vías del ferrocarril tal y como puede apreciarse en el siguiente vídeo [ing.]: (duración: 1:42).

Los activistas lanzaron a los agentes cócteles molotov, piedras y bengalas. Alrededor de 20 agentes y 50 manifestantes han resultado heridos. La policía contuvo las protestas con gases lacrimógenos, pelotas de goma y cañones de agua. Concretamente en Hitzacker, cuatro campesinos (tres hombres y una mujer) se encadenaron la mañana del domingo a las vías del tren mediante una pirámide de hormigón [enlace a Youtube; duración: 1:02] de un metro de alto. La policía ha tardado varias horas en liberarlos. Las sentadas de activistas en las mismas vías también se han sucedido durante las últimas jornadas, en las que se coreaban canciones y mensajes antinucleares.

El número de activistas concentrados para frenar el avance del convoy con residuos radiactivos supera a la cifra récord del pasado año: 3.000 manifestantes según fuentes oficiales. Cada año, este trayecto desde La Hague hasta el cementerio nuclear de Gorleben se sucede, pero ahora es la primera vez que se produce tras la catástrofe de Fukushima y el proyecto político antinuclear aprobado en el parlamento alemán el pasado verano.

Precisamente fue el terremoto de Fukushima lo que hizo saltar las alarmas entre los planes nucleares de los gobiernos, entre ellos el alemán, e hizo que se aprobara en  junio una transformación del modelo energético nacional, el llamado apagón nuclear. En él se prometía desconectar para el 2020 los 17 reactores nucleares que tiene Alemania. Los verdes, principales reivindicadores de la política antinuclear, apoyaron a la canciller Merkel en ese proyecto, pero al ver que siguen llegando contenedores con basura radiactiva desde Francia se cuestionan la validez de este plan.

En esta imagen se aprecia el nivel de radioactividad de uno de los contenedores del tren castor./ Foto: Greenpeace.

Estos 17 contenedores que forman el tren castor contienen una carga especialmente peligrosa por sus altísimos niveles de radioactividad [alem. enlace a youtube en el que se muestran con rayos x el nivel de radioactividad del cargamento; duración: 1:08]. El  convoy contiene restos de combustible nuclear usado de las centrales nucleares de La Hague y de la localidad de Sellafield (Reino Unido). Será en el cementerio nuclear de Gorleben donde serán procesados, y donde esperan a ser transportados a un cementerio nuclear definitivo.

Desde 1995 el traspaso de estos residuos nucleares se viene llevando a cabo (éste castor es el duodécimo tren que hace el recorrido) y cada año suma más detractores de colectivos ecologistas. Este año los enfrentamientos comenzaron el jueves, antes de que el tren saliera siquiera de la central francesa el viernes. En el 2010 fue foco de los medios de comunicación por la tensión entre policía y activistas, y este año han llenado la primera plana [alem.] de todos los medios alemanes.

Resulta especialmente polémico también por ser el último tren que traslada residuos altamente tóxicos desde La Hague, puesto que en 2005 el Bundestag prohibió que el combustible usado volviese a plantas de repocesamiento como la de Gorleben. El tráfico de residuos nucleares en trenes castores entre las centrales nucleares es constante, y se prevé que siga hasta así hasta el año 2017.

El recorrido del tren castor

RECORRIDO EN TREN: El “castor” comenzó su recorrido en la localidad francesa de La Hague (A) hasta llegar a la estación de Dannenberg (B). Es en el último tramo (B-C) cercano a la ciudad de Hamburgo donde se han concentrado el grueso de las protestas/ Infografía: Sofía Martínez.

RECORRIDO EN CAMIONES ESPECIALES: Desde Dannenberg (A), el recorrido en carretera hasta el cementerio nuclear de Gorleben (B) es muy corto. Aun así, se prevé que las concentraciones de los activistas provoquen más retrasos/ Infografía: Sofía Martínez.

Sofía Martínez

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“La gente se queda con el señor de la bata blanca y sus tubos de ensayo”

A todos nos ha picado alguna vez el gusanillo de la ciencia. ¿Quién no pidió un microscopio a los Reyes Magos?, ¿o estaba decidido a ser veterinario en algún momento de su infancia? La  XI edición de la Semana de la Ciencia arranca un año más en Madrid para despertarnos esa hermosa curiosidad por el por qué de las cosas, tanto a los niños como a los no tan niños.

Jorge Sáinz, subdirector general de la fundación Madri+d/ Foto: Sofía Martínez.

Nuestro invitado de la semana, Jorge Sáinz es el subdirector general de la fundación Madri+d, que coordina la XI Semana de la Ciencia. Esta actividad abrirá sus puertas desde el 7 hasta 20 de noviembre con multitud de actividades en toda la Comunidad de Madrid. Para los que aún no sepan qué es la fundación Madri+d pueden descubrirlo de la mano de nuestro entrevistado en el siguiente audio: (duración: 1:04)

Qué es Madri+d, en palabras de Jorge Sáinz (mp3)

 Aunque no siempre somos conscientes del trabajo que hay detrás de las investigaciones científicas sí que disfrutamos de los últimos avances en tecnología y ciencia. La Semana de la Ciencia trata de cubrir el hueco existente entre el trabajo de los científicos y los resultados que tienen para la sociedad. A través de esta entrevista descubrimos el panorama actual de la investigación científica y qué se está cocinando en los laboratorios de los centros de investigación.

P: Los resultados de las investigaciones científicas forman parte cada vez más de nuestra vida cotidiana pero, ¿ud. cree que la sociedad conoce el trabajo que hay detrás de estas investigaciones?

R: No, la gente cree que hay un señor que se sienta en su laboratorio y dice: ¡Eureka, acabo de conseguir el final del cáncer! Pero para que haya un señor que encuentre la cura contra el cáncer se han hecho miles de pequeños descubrimientos. La gente se queda con el señor de la bata blanca con sus tubos de ensayo y su matraz.

P: ¿Es difícil hoy en día emprender un proyecto de investigación?

R: Yo creo que no, no es tan difícil… es mucho más fácil que hace 20 años. Estamos en crisis, pero  nuestro presupuesto para el año que viene se ha incrementado un 6’4%. Aun así, hay centros de investigación que lo están pasando mal y es una época complicada [el presupuesto en I+D para el 2011 continúa congelado], no es el mejor momento para nada.

P: ¿Entonces, la ciencia no es la gran víctima de los recortes?

R: En una situación como la actual nada es maravilloso. En la Comunidad de Madrid se está haciendo un esfuerzo para que la ciencia no se vea muy afectada. [En éste documento (PDF) la Confederación de sociedades científicas de España ha elaborado un documento en el que se analiza el gasto en I+D de este año. Al ser tan extenso, se recomienda ir directamente a las páginas 3 y 4 en las que se resume este análisis].

P: ¿Qué es lo que más se valora a la hora de apoyar económicamente un proyecto de Investigación?

R: Los criterios son múltiples; fundamentalmente, la excelencia científica y la excelencia en transferencia [utilidad a la sociedad].

P: ¿Se ha gastado mucho dinero en vano?

R: No en vano, pero no de la forma más eficiente posible. Con la ciencia lo que hay que hacer es evaluarla y ver que existen resultados porque si no, ¿para qué vas financiar nada?

P: Hablaba ud. antes de que habían aumentado los presupuestos para I+D en la Comunidad de Madrid…

R: Sí, han aumentado. Mi presupuesto [el de la Subdirección General de Investigación] ha aumentado un 6,4% para el año que viene.

P: ¿Es suficiente?

R: Nunca es suficiente. En ciencia te puedes gastar infinito y nunca será suficiente.

P: Pero habrá un límite…

R: Depende de qué entiendes por límite, si por límite entiendes que la fusión nuclear en vez de alcanzarse en 15 años se alcance en 10, o en 5… No sé si me explico, el problema de la ciencia es que en cierto sentido puede ser un agujero negro.

P: En cuestión de eficiencia, muchas veces los avances en la tecnología o en la ciencia se producen a una velocidad mucho mayor de la que realmente sale al mercado, a cuenta gotas… 

El grafeno es un material descubierto hace unos años por Andre Geim y Konstantin Novoselo/ Imagen cedida por Cajón de sastre, Observatorio Tecnológico.

R: Mira, te voy a dar un ejemplo: hace dos años le dieron el premio Nobel a unos hermanos rusos que habían descubierto un material nuevo que se denomina “grafeno”. Se hablaba de que el grafeno puede sustituir a los móviles en las pantallas táctiles o ayudar a que los procesadores vayan más rápido porque tiene unas propiedades bioquímicas que lo van a permitir. La situación actual es que, de momento, no hay nada que se haya hecho con grafeno. Desde que estos señores descubrieron el grafeno hasta que veamos las primeras aplicaciones a nivel comercial van a pasar unas décadas. Eso no significa que el grafeno no sea un gran invento, probablemente comparable a los microchips, pero entre un paso y otro hay mucho tiempo.

[En éste vídeo (duración: 1:36) elaborado por 20 minutos.tv se explica de manera muy gráfica las inmensas posibilidades de este nuevo material]

P: ¿La ciencia está condicionada por el mercado?

R: Hombre… lo que siempre hay es una demanda de ciencia por parte de la sociedad, es por eso por lo que está condicionada la ciencia, más que por el mercado.

P: Pero no siempre las empresas sacan al mercado los productos que resultan de la investigación científica…

R: Hay cosas que no tienen sentido que se comercialicen porque son muy caras de producir o porque la gente está acostumbrada a otro tipo de cosas. Por ejemplo, el teclado de las máquinas de escribir se sabe que no es el más eficiente. Hay teclados que te permiten aumentar tu velocidad de escribir en torno a un 20% por cómo están situadas las teclas. ¿Qué sucede? que como todo el mundo está acostumbrado a utilizar este teclado no se cambia. Es decir, que a lo mejor hay productos que son la caña, que son buenísimos, pero que no se comercializan porque no tienen éxito. Hay cosas que son buenas pero que no tienen éxito.

P: ¿Es mayor la financiación pública o la privada a la hora de apoyar iniciativas de investigación?

R: En España y en la Europa continental, pública. Yo creo que ése es uno de los grandes problemas.

P: ¿Por qué un problema?

R: Porque las empresas no están suficientemente concienciadas de que tienen que invertir. En España no hay una relación fuerte entre empresa y universidad, como, por ejemplo, sí la hay en Alemania o en EEUU. Algunas empresas sí que trabajan con las universidades, pero la mayoría no.

P: ¿Y eso por qué no lo hacen?

R: No lo hacen porque no tienen tradición de hacerlo. Es un problema que se está solucionando, pero aún así va a llevar tiempo. Hace unos años ibas a una universidad y proponías que se estableciera un intercambio de conocimientos entre universidad y empresa y se te echaban encima, porque decían que la ciencia era un bien público y no debía caer en manos privadas. En el modelo americano existe una permeabilidad empresa-universidad que no existe en Europa.

P: ¿Y es ese modelo mejor que el europeo [ing.]?

R: Es distinto. Que una investigación la financie una empresa no es nada malo, tiene unos frutos en la sociedad. Hay que tener en cuenta que la investigación la paga la sociedad, y la sociedad debe recibir un retorno de ello. Sobre todo, si queremos una sociedad de bienestar necesitamos ser tecnológicamente competitivos.

P: ¿Por qué muchos de los científicos salen de España para trabajar en proyectos extranjeros?

R: Cada vez hay menos, y no sólo pasa en España. A día de hoy donde más pagan, donde más medios vas a tener es en EEUU. Entonces, si eres el mejor y vas a tener la posibilidad de conducir un Ferrrari en vez de conducir un coche más pequeño… yo lo entiendo. Hace poco estuve hablando con un chaval que se había doctorado en la Facultad de Aeronáuticos en la Politécnica y ahora estaba en Standford. Yo le pregunté: ¿Vas a volver en algún momento a España? y él me contestó: “Mira, ahora mismo estoy diseñando aviones hipersónicos. En Europa nadie diseña aviones hipersónicos, así que dudo que vuelva a España”.

P: ¿Cuáles son los principales retos de la investigación científica española?

R: Que la ciencia que hagamos sea cada vez de mayor calidad y que consigamos transferir esa ciencia. No me refiero a mayor productividad, somos el 9º país del mundo en cuestión de producción científica, sino a mayor calidad.

En este enlace pueden consultar la guía de actividades que ofrece la IX Semana de la Ciencia en la Comunidad de Madrid están página de Madri+d. Les dejamos con las palabras de Jorge Sáinz (duración 1:05), sobre cómo surgió esta actividad. ¡Hasta la próxima semana!

¿Cómo surgió la Semana de la Ciencia?, por Jorge Sáinz (mp3)

Sofía Martínez

Sácale la lengua a la SGAE y, ¡autoprodúcete!

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Esta semana nuestro invitado es el grupo de música Autocantantes. Estos madrileños empezaron hace ocho años en el fangoso mundo de la industria musical componiendo y grabando sus canciones en locales de ensayos de amigos y ahora son pioneros en el negocio de la difusión por Internet. ¿Quién necesita una productora pudiendo cocinar canciones a su antojo? En esta entrevista, su cantante y guitarrista Luis Rodríguez nos contará cómo es el día a día de un grupo autoproducido, desde la composición de las canciones hasta los directos, y las grandes barreras que pone el propio sector musical a quienes intentan sacar la cabeza.

Internet ha cambiado la forma de comunicarse, pero también la manera en la que se intercambia la cultura. En este momento, centenares de los llamados cazadores de tendencias están husmeando en plataformas como Youtube o Myspace en busca de estrellas vírgenes. Prueba de ello es el precoz Bieber, a quien fichó uno de estos cazatalentos y que ahora mismo le roba las portadas a Britney Spears. Ambos artistas participan en el teatro de la fama musical, en el que los artistas son considerados como marcas.

Eso es lo que el cantante y guitarrista del grupo Luis Rodríguez llamaba, durante toda la conversación que mantuvimos con él, mainstream. Se trata de un gran torrente musical de artistas o grupos que son eso, grandes marcas, y que ocupan casi el 90% de lo que escuchamos. Autocantantes  es más bien un riachuelo que va surcando los meandros de la industria musical pero que hace lo que quiere, grita, cambia de género si le apetece o se corta el pelo, aunque se ponga de moda la melena. Es lo bueno de pagarte tu propio grupo, tienes libertad creativa total para hacer lo que quieras. Lo ideal es que, además de hacer lo que uno quiera, guste al público. Y gusta. Ya cuentan con casi 2.000 fans en Facebook. Y es que, otra cosa no, pero Internet se lo conocen como la palma de la mano.

Los Autocantantes, en una de sus actuaciones en directo/ Foto cedida por el artista.

P: No sé si sería por Internet, pero pudimos veros en la TV hace algunos años con esto del botellón…

R: Pues sí, tuvimos un hito con la canción del botellón, porque hubo un macrobotellón en España en el 2008 y hubo una especie de seguimiento por todos los medios, como una especie de revuelta popular. Y nos arrolló un poco la prensa, nos llamaron de la radio y demás.

P: ¿Fue algo casual que dieran con vosotros?

R: No del todo, quizá fue así porque estábamos atendiendo a esa realidad de la que no hablan el mainstream de los cantautores, que es contar cosas que pasan y que son cercanas al fin y al cabo.

P: Vosotros hacéis gala en vuestra web de que os autoproducís. Vuestros videoclips, vuestras maquetas, todo sale de vuestros recursos. ¿Qué panorama del sector musical se encuentra un grupo como el vuestro al intentar sacar la cabeza?

R: Ahora digamos que puedes ver el sector musical de dos maneras: por un lado, lo que está dentro de las discográficas y, por otro, lo que se autoproduce, que encuentra en la Red un espacio para difundirse. Tú te grabas, y te das a conocer. Pero claro, tienes un margen muy estrecho. Y luego te toca enfrentarte al directo en unas condiciones bastante malas.

P: ¿Como cuáles?

R: Por ejemplo, Lo de las salas, donde hacemos nuestros directos, no está regulado. Además está mal remunerado. En Madrid, y en toda España en general, el tema de las salas está muy mal. Trabajas en negro, y estás expuesto a todo tipo de “maltrato” artístico. Si yo me tuerzo un tobillo tocando en una sala, a mí nadie me cubre eso. Y no es sólo problema de las salas, también es el de la Administración.

P: ¿Pero, si vosotros os autoproducís y no hay ninguna discográfica que os respalde, no formaría eso parte de las reglas del juego?

R: No, se trata de una actividad cultural que no está regulada.

P: ¿Cómo hacer frente a las condiciones de las salas?

R: Pues verás, he creado una plataforma en Internet que se llama 15 músicos indignados, en el que se intenta poner en práctica todo esto. Sí, hay un 15-M en la música. En ella divulgamos información, condiciones de sala… en definitiva, intentamos crear un debate sobre el estado de las salas en Madrid y, sobre todo, quejarnos por lo que están fomentando, que es crear una brecha entre lo comercial y lo no comercial. Y yo entiendo que ahora tenemos que tirar de nuestros recursos y darnos a conocer por nuestra cuenta, pero necesitamos un apoyo institucional, una regularización también… en fin, son muchas cosas, por no hablar de la radiofórmula.

[Una de las canciones reivindicativas de los Autocantantes: (duración: 3:21)]

P: ¿Por qué crees que a la administración no le interesa en invertir en grupos nuevos?

R: Por muchísimos motivos, por lo políticamente correcto. Si te sales de lo políticamente correcto no vas a salir en cadenas como los 40 principales o Cadena Dial, estás fuera de las radiofórmulas. Eso sin contar los intereses propios de las administraciones, mira si no a Sabina haciendo el símbolo de la  ceja

P: Entonces, está el problema de las discográficas que, según dices, no apuestan por artistas nuevos y, por otro lado, el tema Institucional y de las salas…

R: Sí, la gente como nosotros, que somos muchos, tienen estos problemas. Y el Ministerio de Cultura no ofrece ningún tipo de ayuda para potenciar a esos artistas, discrimina a todo lo que se sale de esa industria discográfica.

Kike Ibáñez ilustra el reivindicativo sencillo de Atocantantes: "Vamos a matar cantautores".

P: ¿Por qué?

R: Porque el Estado promulga una serie de leyes que les beneficia a ellos, a las instituciones y a los artistas mainstream. Recordemos que la SGAE es una institución privada, que se encarga de cobrar unos derechos de autor de determinados artistas. Nosotros no, a nosotros nos beneficia que nos difundan, nos da igual si es gratis. Me parece de puta madre que alguien de la iniciativa privada se dedique a beneficiar el tipo de música que más le guste, pero el Estado tiene el deber de fomentar la expresión cultural española porque es patrimonio cultural.

P: Claro, pero un grupo mainstream como puede ser El Canto del Loco se beneficia de las recaudaciones de la SGAE porque forma parte de esa institución, y paga una cuota, ellos o su discográfica para que así sea. También pagan impuestos que van a parar al Estado. En vuestro caso no es así, no contáis con una productora que os respalde, ni pagáis esos impuestos… 

R: Pero nosotros tenemos nuestros propios derechos o sea que…

P: Pero si no pagáis esos impuestos, ¿Qué exigís al Ministerio de Cultura? 

R: Exigimos igualdad de condiciones, yo no necesito a la SGAE para vender mi música. Yo la subo a una plataforma online, que ya está pagando esos derechos, como puede ser Last fm, o Spotify o la vendo a través de un distribuidor digital.

P: ¿Qué parte de ese dinero va para la SGAE?

R: Nada, el 90% o el 80% de las ventas es para nosotros, el resto son las comisiones que se lleva el distribuidor. Lo de la SGAE es un modelo que utilizan las grandes discográficas para que su producto tenga más presencia en el mercado. Hay un hueco en la administración que no se ocupa de los que utilizamos Internet para distribuirnos. Si la administración quiere hacer dinero con la música, ¿por qué no dinamizarla y potenciar todo ese mercado que no se cubre? En los 80 se hizo con la movida madrileña.

P: ¿Cómo explicarías a quien no conoce vuestro trabajo el “yo me lo guiso, yo me lo como” de la autoproducción?

R: Pues es bastante duro porque empiezas tú solo, en casa, con lápiz y papel, compones, y luego todo eso lo llevas al local de ensayo. Allí compartes un poco la idea de la canción y la desarrollas. Luego probamos las canciones en directo, y lo que funciona, no todo claro,  lo grabamos en un estudio.

P: ¿Todo eso sale de vuestro bolsillo?

R: Absolutamente todo, por eso nos autoproducimos.

P:¿Cómo os dais a conocer ante el público?

R: Tocando, presentándonos a concursos que ganamos, y en Internet. Allí tenemos nuestra página de fans en Facebook, My space, nuestro blog, la web oficial que también la hacemos nosotros, vídeos que autoproducimos también… Está bien, porque puedes hacer cosas que se salen del ámbito de la industria. También claro las radios sociales, del tipo Spotify o Last fm. La que mejor funciona es Last fm porque si escuchan una canción nuestra nos pagan royalties, algo que Spotify no hace.

P: Y todo ese dinero que invertís en autoproduciros, ¿vuelve?

R. A duras penas, la mayor parte del dinero no vuelve.

P: Si el día de mañana os llama a la puerta una productora, creadora de todos estos artistas mainstream que comentabas antes, ¿seguiríais con la autoproducción?

R: Bueno, no es una cuestión ética sino de trabajo. Si te ofrecen un trabajo digno en el que puedes negociar las condiciones, ¿por qué no cogerlo? Hay que dignificar nuestro trabajo y mejorarlo, seguramente con mejores recursos vamos a poder ofrecer una mejor música. Eso sí, siempre intentando que la productora no corte las alas a tu trabajo.

P: ¿Y no pasaríais a formar parte de ese problema, de esa industria que está mal gestionada?

Ilustración de Kike Ibáñez para el sencillo “Mitomatón”.

R: No, el problema no es que exista una industria, el problema es que esa industria convencional no evoluciona y no da voz a todos aquellos que se salen de una corriente muy pequeña de artistas. Lo que ocurre es que tú puedes hacer lo mismo que haces ahora, pero con mejores recursos, y sin la necesidad de convertirte en el producto que esa discográfica quiera hacer de ti, que es lo que pasa casi siempre. Sabina es un ejemplo muy claro de producto discográfico.

P: ¿Algún ejemplo de un artista que no se haya vendido a esa imagen de la que hablas?

R: Leonard Cohen, por ejemplo. Le acaban de dar el Premio Príncipe de Asturias y es un artista de muchísimo renombre sin caer en politiqueos.

P: Vuestro nuevo trabajo lo llamáis Fantoches, que sale después de navidades… ¿En honor a quién o quiénes lleva el disco ese título?

R: Pues Fantoches es una canción que habla de la mitomanía y del fenómeno fan. La idea es que mates al fan que llevas dentro. Fantoche es cualquier artista mainstream, como las películas a las que vas al cine a comer palomitas y no para pensar… aunque hay géneros que sí que respetan esa música con mensaje. El rap, el punk…Hablar de canción de autor es hablar de conciencia. No de ideología sino de conciencia. La parte social, de protesta, reivindicativa. Es una cuestión de actitud.

P: ¿El mejor momento hasta ahora como grupo?

R: Los directos, por la aventura que supone organizarlos y por el contacto con el público.

P: ¿Teloneros de…?

R: (Duda) De nadie.

P: Por último, ¿qué les diríais a los grupos que están empezando y que, como vosotros, están intentando darse a conocer a través de Internet?

R: Que no toquen gratis nunca, que no hagan versiones, que toquen sus propios temas, y que toquen en su idioma. Ah, y que no tengan miedo a autoproducirse, porque merece la pena.

Y, como Autocantantes está en la Red, les dejamos con algunos de los temás más populares del grupo madrileño. Que los disfrutéis. La próxima semana contaremos como invitado de la semana al subdirector de investigación de la Comunidad de Madrid Jorge Saínz, con motivo de la celebración de la Semana de la Ciencia de Madrid. Os esperamos, ¡hasta la próxima semana!

¿Qué coño estoy bailando? El tema que más éxito despierta en Spotify de los Autocantantes (duración: 3:34)

Mis amigos los borrachos, una oda al humor y el alcohol entre amigos (duración: 4:20)

Sofía Martínez

Crónica: Oh, la Biennale!

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Esta semana nos acompañan en Mosaico Digital los cientos de artistas que han participado en la 54 edición de la Bienal de Venecia bajo el título de Iluminazioni, una gigantesca exposición de arte contemporáneo que ha batido récords de participación y de público. A través de esta crónica les invitamos a adentrarse en el mundo tan poco conocido del arte contemporáneo y revivir con nosotros un día en los Giardini, el escenario de uno uno de los eventos culturales más importantes del mundo. 

Si ya de por sí Venecia enamora a todo aquel que la pisa, imagínense cuando está rodeada de arte. Cada dos años, la ciudad se viste de gala para acoger una gran exposición dedicada exclusivamente al arte contemporáneo y que sirve de lanzamiento para muchos artistas poco conocidos, o bien para reconocimiento de los que ya lo están. En cualquier caso, y les guste el arte contemporáneo o no, lo que es innegable es que visitar la Biennale [ing.] es un ejercicio de curiosidad para cualquiera. De hecho, no se sorprenderán de ver niños, gente joven, adultos o incluso ancianos paseando por sus decenas de sedes. Las reacciones de todo este tipo de público al estar frente a obras tan controvertidas son muy distintas. Porque, avisamos, lo que van a ver ustedes en esta exposición no lo habrán visto jamás a no ser que sean incondicionales del Reina Sofía. Porque la cuestión es, ¿cómo reaccionaría usted ante esto?

Exposición en el pabellón de Suiza del artista Thomas Hirschhorn/ Foto cedida por el artista.

Es sin duda un ejercicio de reflexión y tolerancia acercarse al arte contemporáneo con pies de plomo. ¿Arte? ¿Arte sólo para algunos pocos? El debate está servido en esta 54 edición de la Bienal, que ha acogido la representación de 89 países y ha contado con la celebración de multitudinarios eventos colaterales de cine, arquitectura, música o teatro.

Entrada al pabellón central de los Giardini/ Foto: Sofía Martínez.

Para los que aún no lo sepan, la Bienal se celebra cada dos años y está separada en tres focos principales. El primero, los Giardini [ing.], un vasto recinto arbolado en el que se encuentran pabellones de diferentes países en los que cada uno escoge un artista nacional para representarles en la exposición. El segundo, el Arsenale [ing.], el antiguo astillero veneciano en el que se muestran diferentes obras de artistas contemporáneos. En tercer lugar encontramos numerosas pequeñas exposiciones [ing.] ubicadas en antiguos palazzos venecianos que también merecen una visita, si se tiene tiempo de sobra.

Si solo se disfruta, como es el caso, de un sólo día para visitar la Biennale, se aconseja visitar una de las partes con calma, en vez de visitar el Arsenale y el Giardini superficialmente. Nuestra visita a la Biennale comienza a las 10:00 en los Giardini, hora de apertura, en donde nada más entrar llama la atención la suntuosa puerta del pabellón central. En él se lee el título de esta Biennale 2011: Iluminazioni. Es la foto que ningún visitante deja pasar.

 La gran cantidad de países con sedes en los Giardini hace que sea imposible visitarlos todos en un sólo día. Siguiendo el mapa que dan en taquilla, el primer pabellón cercano a la entrada es el de Suiza, que ha contado con la obra del artista Thomas Hirschhorn [ing.] para su representación. Hemos aprovechado una fotografía de la obra del artista para preguntarles cómo reaccionarían ustedes ante una obra así.

La obra del suizo Hirschhorn, Crystal of resistance/ Foto: Sofía Martínez.

Este trabajo de filosofía artística (Crystal of resistance [ing.]) a base de fotografías y esculturas de diferentes materiales deja al visitante un tanto confuso. Es fácil frustrarse ante muchas de las obras que así se encuentran, esta por ejemplo, o tender a pensar que lo que estamos viendo no tiene ningún valor artístico. Pero es importante olvidarse de los prejuicios al contemplar estas obras si se pretende disfrutar de la Biennale.

La nueva versión de la famosa escultura de la piedad de Miguel Ángel en el pabellón de Corea/ Foto: Pedro Ángel Castillejo.

Llegamos al pabellón de Corea y nos encontramos una escultura que nos resulta familiar. En efecto, la nueva piedad y las flores inundan este pabellón obra del trabajo del artista Lee Yongbaek [ing.], Love is gone, but the scar will heal [ing.].

Merece la pena echarle un vistazo este vídeo expuesto en el pabellón de Corea: (duración: 00:23)

Sin duda, el listón se pone de lo más alto cuando visitamos el pabellón de Alemania, que ha preferido  rebautizar el nombre del pabellón por “Egomania”. No en vano, el pabellón alemán ha sido galardonado con el mayor premio que concede la Biennale: el León de Oro al mejor pabellón nacional [ing.].

Interior del pabellón de Alemania, que reproduce un oratorio/ Foto cedida por homebuildlife.

Todo llama la atención en la obra alemana que este año ha optado por hacer una retrospectiva del recientemente difunto artista Christoph Schlingensief [ing.]. La propuesta revive, a través del formato audiovisual, la carrera de Schlingensief, así como la experiencia de su enfermedad. El recinto reproduce en su interior un oratorio, en cuyo espacio central se proyecta A Church of Fear vs. The Alien Within (2008), una película dedicada a la  enfermedad del artista tras varios meses de quimioterapia y de haber sido operado del pulmón.

Al salir del pabellón alemán, llama la atención la instalación que se presenta frente a nosotros en el  pabellón francés. La obra de Christian Bolstanki Chance [ing.] se presenta como una insólita obra sobre la vida y la muerte. Nada mejor que echarle un vistazo al siguiente vídeo para hacerse a la idea de las dimensiones del trabajo del artista francés: (duración: 2:23)

El pabellón danés rebosa calidad, quizá de los que más. Su diseño es fruto de varios de artistas que se han unido en este pabellón bajo el lema Speech maters [ing.], un auténtico llamamiento a la libertad de expresión. En esta exhibición se tiene la oportunidad de pisar el rostro de figuras como Berlusconi  talladas en el suelo de madera.

Fachada del pabellón danés Speech matters/ Foto: Sofía Martínez.

En el pabellón para "la libertad de expresión revolucionaria" (Pavilion for Revolutionary Free Speech) del artista Thomas Kilpper, los visitantes pasean sobre el rostro de figuras como Berlusconi o Benedicto XVI/ Foto cedida por kunst.dk

Tanto arte da hambre, y por eso hay una buena oferta para comer algo dentro del recinto de los Giardini. Mientras se disfruta del sol tras una buena comida, es posible que le resulte extraño oír el sonido de un tanque ponerse en marcha. No se asusten, es la obra de Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla [ing.] Gloria [ing.], instalada en el pabellón de EEUU. Pasen y vean, porque no encontrarán a tanta gente concentrada alrededor de una performance en ningún otro espacio de los Giardini. ¿Quién no se asombraría al ver a un tipo corriendo sobre un tanque ruso? (duración: 00:34)

Aunque el pabellón español no despierte especial atención entre los visitantes merece la pena echarle una ojeada. Nos representa la artista vallisoletana Dora García con una obra que lleva como título Lo inadecuado,  un proyecto que según la autora refleja “un sentimiento de malestar, de desajuste, de torpeza”. Merece la pena darse un paseo por una de las performances que han tenido lugar en el pabellón español: (duración: 4:43)

El pabellón central merece una buena dosis de tiempo para disfrutarlo. Los visitantes no dudan en sentarse frente a las proyecciones hasta que deciden seguir adelante, los más pequeños disfrutan tocando todas las obras de arte que se presentan a su altura en colores tan atractivos y texturas tan nuevas que les es imposible a los más adultos no sentirse tentados por el mismo ánimo de tocar.  Y es de tocar, y de experimentar cosas nuevas lo que nos ofrece el pabellón central. Y si no, díganselo a todos aquellos  que no dudaron en crear su propia obra en plastilina en esta original obra de la estadounidense Norma Jeane [ing.].

Norma Jeane y su oba "Lives and Works everywhere"/ Foto: Sofía Martínez.

Norma Jeane y su oba "Lives and Works everywhere"/ Foto cedida por Universe in Universe.

Por desgracia, la Biennale cierra sus puertas a las 18:00, así que la mayoría de los visitantes salen de los Giardini cansados de tanto andar, pero también apenados por no haber podido ver más cosas. Salimos de las puertas de los Giardini, pensando en todo lo que hemos visto y lo inspirador que resulta encontrarse tantas ideas juntas hasta que de repente se aparece ante nosotros la postal más bonita que podíamos encontrarnos.

Parece que el atardecer veneciano se compincha con el horario de la exposición para regalar a los últimos que atraviesan sus puertas el perfil de la ciudad de Venecia, dibujado por los últimos rayos de sol. Les regalamos a ustedes la imagen que nos encontramos. Esperamos que nos acompañen la próxima semana en esta misma sección, pues nos acompañarán los Autocantantes, el grupo de rock reivindicativo más castizo de la capital.

¡Hasta la semana que viene!/ Foto: Sofía Martínez.

Sofía Martínez