¿No nos representan?

Más de 15.000 personas visitaron durante los días 2 y 3 de diciembre el Congreso de los Diputados durante las jornadas de puertas abiertas./Foto cedida por Glomedia.

El reloj marca las 17:45. El invierno acecha y se nota, así que el sol se despide temprano de la ciudad de los gatos mientras los últimos rayos acarician la cúpula del Hotel Palace. Más abajo, sobre la acera del Paseo de las Cortes, una marea humana marcha paciente hacia la entrada del Congreso de los Diputados. Hoy, sábado 3 de diciembre, hay jornada de puertas abiertas y, aunque está abierto al público el resto de sábados del año, un día como hoy todos los madrileños forman colas kilométricas para darse el gusto de sentarse en los escaños de Rajoy o Zapatero. Somos así.

De media, unas dos horas para entrar al Congreso. La mayoría de los que esperan matan el tiempo hablando. “Nos hemos contado toda la vida ya” comenta entre risas un grupo de amigos que lleva una hora esperando. Pero, incluso para los que repiten, la cola merece la pena. Raquel y su marido, ambos de 32 años, cuentan que ya habían venido otras veces: “si podemos, siempre venimos”.

Para amenizar la espera acompaña un grupo de saxofonistas que interpreta una versión de “A mi manera” [mp3], un vendedor de lotería y un castizo carrillón [enlace a youtube; duración: 4:02] que a las seis en punto saca a bailar a un torero, una sevillana y a un pintor de madera. Les preguntamos a los ciudadanos que esperaban la cola por qué habían venido a esta Jornada de Puertas abiertas. Estas fueron algunas sus respuestas. (mp3)

En una carpa instalada a las puertas del Congreso los visitantes recibían una taza de café, chocolate o caldo antes de comenzar la visita./ Foto: Sofía Martínez.

Para calentar el cuerpo, nada mejor que un caldito o un chocolate caliente. Dicho y hecho. Antes de entrar, la organización tiene ese detalle con los visitantes que llegan con las narices coloradas después de un par de horas aguantando el tipo. Los vasos de plástico vuelan de las bandejas que las azafatas reparten con gesto amable. Con el regustillo del chocolate y el estómago un poco más lleno cualquiera entra un poco más feliz a la primera sala del Congreso de los Diputados, que luce a la entrada el nuevo busto de Manuel Azaña frente a la estatua de la reina Isabel II.

Al entrar, un guía oficial ofrece una breve explicación del recorrido. Leonor es uno de ellos, y gracias a sus 30 años de experiencia trabajando en el Congreso no duda en afirmar que “la gente mayor por lo que más pregunta es por los tiros (…) la gente joven pregunta de todo, hasta qué es un proyecto de ley”. También se muestra expectante por saber quién será el nuevo presidente del Congreso: “claro, es con el que más trabajamos”. Su experiencia con José Bono: “muy bien, a él le encantan estas cosas”.

El hemiciclo se presenta a los visitantes tan suntuoso como de costumbre. Nada más entrar la mayoría alzan el brazo para señalar los disparos del 23F (que se ven, pero a duras penas) y después se apresuran a tomar asiento en alguno de los escaños. Al reclinarse en los cómodos sillones de los diputados a la mayoría les resulta inevitable disimular cierto amago de sonrisa, una inevitable y placentera, aunque por desgracia efímera, sensación de poder. Carlos, estudiante de 19 años, comenta sobre el hemiciclo: “siempre impresiona porque lo ves por la tele y parece más grande pero estás aquí y es tan pequeño que si Rajoy escupe a Zapatero seguro que le llega [el escupitajo]”. Su compañero tocayo de la misma edad también queda impresionado por el espacio: “lo miras y dices: ¡joé, son poderosos!”.

¿Era el congreso tal y como esperaban los ciudadanos? ” Así respondieron algunos de ellos. (mp3)

Al entrar en el hemiciclo, los visitantes alzan la vista en busca de las muescas de los disparos del golpe de estado del 23F./ Foto: Joel Hernández.

La cúpula del Gobierno de Zapatero le cede esta tarde el sitio a una familia con tres hijos, quienes se recuestan sonrientes en los asientos mientras se hacen fotos. Dentro de unos escasas semanas, las Cortes volverán a formarse según el resultado de las recientes elecciones del 20 de noviembre.

 Los visitantes quedan encantados con la visita, “hasta te dan un ejemplar de la constitución renovada” afirma David, de 18 años. Según fuentes oficiales, más de 15.000 personas han acudido a las puertas del Congreso durante estas jornadas de puertas abiertas. Más de 15.000 curiosos y curiosas que se han acercado a esta cámara, que es suya al fin al cabo, para poder estar más cerca de la vida política, que en días como hoy vive una de sus horas más bajas. Carlos, de 20 años, afirmaba convencido al salir del congreso: “la gente no es consciente de que aquí salen las grandes decisiones”, aunque precisa: “bueno… hoy en día las grandes decisiones se toman en el banco de Santander”.

En los escaños del Congreso, mayores y pequeños pueden tocar y sentarse en los escaños de los diputados./ Foto: Sofía Martínez.

¿Y qué es lo que más gustó a los ciudadanos de la visita? Estas son sus palabras. (mp3)

Próximamente, la Constitución de 1978 cumple 33 años. 33 años de vacas flacas y gordas, pero que han sentado las bases de nuestra democracia.

¿Nos representan? ¿No nos representan? Lo que está claro es que después de jornadas como ésta el pueblo soberano pudo sentir más de cerca los escaños del Congreso. Su Congreso.

 Después de dejar un buen sabor de boca, ¿recomendarían esta visita? la mayoría, sí. Así respondieron a la salida del congreso a nuestra pregunta. (mp3)

EL CONGRESO CONTADO POR SUS CRONISTAS

Estrella Moreno, cronista parlamentaria de TVE./ Foto: RTVE.es

A partir de este vídeo de TVE se relata cómo ha cambiado el papel del cronista parlamentario de la mano de una de ellas, Estrella Moreno.

Sofía Martínez

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