Llegar a Galicia

Cuando miras por la ventana del avión y ves casas bajas, una marea verde de árboles, prados y carreteras pequeñas vas haciéndote a la idea de que has entrado en Galicia. El piloto anuncia que debemos estar a unos 8 km del suelo, pero según el avión baja para tomar tierra atraviesas una espesísima nube blanca y el sol se queda arriba, por encima de las nubes, y las ventanas del avión se empañan y se llenan de gotas muy finas que corren como espermatozoides por los cristales.

Ya estás en el suelo. Coges la maleta, atraviesas la pequeña terminal de Vigo y nada más salir afuera te inunda un aroma a humedad y a frío cálido. Apenas hay gente que espera, o gente que se va. Todo está tranquilo, y te da la sensación de estar en otro país viniendo de la Terminal 4 de Madrid, que es como una pequeña ciudad en forma de aeropuerto.

Es curioso, pero aquí se respira de otra forma. Al fumar, tus pulmones respiran un aire verdadero, un aire puro, y se te olvida la pegajosa sensación de respirar a medias, como pasa en todas las ciudades en las que reina un sombrero amarillo de contaminación.

Llegar a Galicia es, para cualquiera que se lo proponga, llegar a casa. No importa si vienes de Madrid, de Cádiz o de cualquier otra parte. No es la primera vez que llego a Galicia, pero ésta se presenta de manera distinta. La emoción de llegar a un lugar y pensar que has llegado aquí para contar historias, para conocerlo, desmigajarlo y aprender de él te reportan una sensación de júbilo que te desborda y te hace sentir de miedo. Supongo que es la sensación que tiene cualquier periodista que viaja, pero para mí esta la primera vez. Y me gusta.

Sofía Martínez

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3 pensamientos en “Llegar a Galicia

  1. Que bonito Sofía. Me encanta leerte y ver cómo desgranas las sensaciones. Galicia fué tu casa hace ya tanto tiempo que supongo que verla con nuevos ojos, siempre te enriquecerá aún más como persona (y mira que es difícil)

    Lo dicho niña, la mayoría de las dificultades que nos encontramos en la vida, se deben a que nos interponemos en la dirección de nuestra propia luz y sabes qué? Que hay dos formas de proyectar la luz: ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja…… y tu eres un Sol!

    TQM

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