Diario de un becario en un periódico local-Día 30: De paseo con Keb’ Mo’

 

Ayer salí de la redacción a las 00:30. Pero, ¿qué más da? Fue el mejor día desde que estoy en el periódico. Se juntaron muchas cosas, la primera era que teníamos pensado una compañera del trabajo y yo hacer un artículo sobre un bar que nos gustó mucho. Y la segunda era que yo tenía una entrevista con un pepino de artista: Keb’ Mo’.

La primera fue una auténtica locura. Con nuestra genial idea no se le ocurre otra cosa al subdirector que darnos la última página, que es una de las más importantes. Con un conocimiento de las fuentes pésimo, tuvimos que escribir el artículo en media hora, a base de suposiciones, cosas incompletas, declaraciones a medias… un desastre. Pero nos quedó una última página de lo más divertida. Si a los dueños del bar les gusta, igual nos hemos ganado un lugar para chupitos gratis.

Pero lo mejor fue la entrevista. Ayer experimenté esa sensación en la que te despides de tu entrevistado y dices: ¡Sí! ¡Toma! ¡Tengo un tesoro en esta grabadora! Y te dan ganas de ir gritando por la calle que has estado con Keb’ Mo’ y que te ha dado un entrevistón. Todas esas cosas. Lo mejor de todo fue que me tuvieron mareando de un lado a otro durante toda la tarde. Primero que si ven al hotel, luego que si métete en la furgoneta con él y los músicos porque vamos al restaurante. Al final casi me invitan a cenar.

En esto que estaba yo, tapando con una mano la copa porque los músicos de la banda del tal Keb’ Mo’ no se cortaban un pelo en hacerme bromitas y en querer llenarme el vaso de crema de orujo (no sé qué tenía pero esos yankees la bebían como zumo). Entonces, me dice Keb’ Mo’ al oído: “me están timando, la comida no está lista. Esto no pasa en EEUU joder. Quieres algo, lo tienes. Ya está. Así que vamos a salir a hacer tu entrevista”. 

Y así fue. Salimos del restaurante (menos mal, porque yo ya pensaba que me iban a tener esperando hasta los postres) y a eso de las 21:00 el Sr. Keb’ Mo’ se sentó conmigo a hablar de política, de música y de las relaciones entre los seres humanos. Es una suerte que haya trabajos así.

PD: Como no pudo ser de otra manera, salí de fiesta después de tal paliza a trabajar. Y a las 06:00 de la mañana asalté con mi compañera de trabajo a un pobre repartidor del Diario de Pontevedra, ¡y allí estaba nuestro mejunje de artículo! (: qué noche la de aquel día.

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Diario de un becario en un periódico local: día 22- De sexo tántrico y gente de pasa de ti

Hoy he llegado a la redacción y me han propuesto un tema de lo más divertido: tenía que hacer una especie de reportaje sobre el sexo en verano, y para ello tenía que ir con una alcachofa por las calles de Pontevedra a asaltando a la peña y proponiéndoles una sencilla prgunta: A ti, ¿qué te pone?

La cosa pierde mucho la gracia si te ves en la tesitura de coger a la gente por banda y preguntarle eso. Solo necesitaba cinco testimonios, ni uno más, pero ha costado lo suyo. Por suerte, iba a compañada de un fotógrafo que asaltaba a la gente de daba gusto, porque lo primero que decía era: “somos de prensa”. Al preguntare cómo lo hacía, me dio un sonsejo que no se me va a olvidar: “cuando necesites declaraciones no debes djar pensar, tienes que ser lo suficientemente rápido como para que no pasen de ti”.

Lo cierto es que la gente, inevitablemente, ha pasado de mí más de lo que me hubiera gustado. Pero bueno, estar a pie de calle es el verdadero etrenamiento para el buen reportero. La calle es una mierda, se está mucho mejor en la redacción fresquito escribiendo cositas o pasando teletipos. Pero la calle también hace que pierdas la vergüenza a preguntar, a observar y a hacer mejor tu trabajo. Y a mí, qué duda cabe, me gusta estar ahí en las trincheras. También es lo más divertido.

Una vez había recolectado semejantes declaraciones (tales como ” a mí me gusta que me den mordisquitos en la cadera”) llegó la hora de buscarle una foto apropiada (¡he tardado tres malditas horas en hacerlo! lo de las fotos es una putada..) y ponerse a escribir.

Otra de los atractivos del perrodismo es que  te enteras de algunas cosas que ya les gustaría a muchos. Y teniendo el tema que me tocaba ayer (el sexo), mucho más. Al parecer, no se qué empresa online que funciona como una red de contactos para hombres y mujeres casados había hecho un ránking de los conciudadanos mundiales más guarrillos. Y, para nuestra sorpresa, España se llevaba la palma en lo que a sexo tántrico se refiere. Estamos en el puesto nº2 en sexo al aire libre (nos gana Sudáfrica… ni idea de por qué) y también somos segundones en felación. Si es que este país tiene la boca muy grande…

Diario de un becario en un periódico local- Día 16

Una de las cosas más útiles que aprendes en esto del ‘perrodismo local’ es lo variopintas que pueden llegar a ser las fuentes que utilizas. Bueno, en el local, en el nacional… en lo que sea. Tus fuentes son tu vida, y pueden ser más o menos fiables. Pero al final lo que te digan es lo que vas a poner al día siguiente en el periódico. Y no es que me haya topado con alguien que me haya dado gato por liebre, gracias a Dios, pero sí que me han dado que pensar las personas con las que he hablado.

Hoy, por ejemplo, he estado preparando un reportaje sobre surf. Al principio pensaba que tenía una auténtica exclusiva porque me habían hablado de una serie de surfistas que impartían clases sin licencia y que a los de las escuelas les estaba reventando el negocio. Yo hasta se lo conté a mi redactora jefe pensando que iba a ser un bombazo. Al final he hecho lo mejor que se puede hacer en estos casos, que es hablar con el mayor número de gente posible.

Eso que suelen decir los médicos de pedir una segunda opinión es, sin lugar a dudas, el mejor consejo que te pueden dar. Al final eso de las clases de surf pirata era una bobada, se trataba de gente que le daba clases a colegas suyos sin más ni más, y lo interesante de la noticia iba por otro camino.

Y la verdad que pienso, pues menuda cosa, hablaste con más personas que se dedicaban a esto del surf y te han abierto un poco la mente sobre lo que es interesante y polémico del tema y punto. Pero, si te das cuenta, al final pecamos muchísimo en el día a día al cometer este tipo de errores.

Luego está la cuestión B. Y es que, aunque lo que te cuenten sea cierto, no siempre hay que hacer mucho caso. La mayoría de las veces, sin ánimo de maldad, la gente intenta darse palmaditas en la espalda, te cuentan lo bien que hacen las cosas y lo geniales que son, y eso te puede llevar a hacer una cierta publicidad encubierta, ya no sólo de las marcas, sino también de las propias personas. Por lo que tengo entendido, esto (que se parece mucho a eso que en la jerga del gremio se llama “periodismo de declaraciones”) es el abecé del periodismo político.

Al final, después de haber hablado con varios expertos, con diferentes personas, unas más habladoras que otras, más humildes (o más todo lo contrario, muy diferentes en definitiva) he conseguido, creo, obtener una visión lo más completa posible. Y eso que sólo le he dedicado un día.

Esa es una de las cosas que me dan rabia de este trabajo, y es que haces reportajes de música un día, al siguiente de cine y al otro de surf. Al final, realmente, no sabes mucho de nada pero sí pinceladas de todo. Bueno, es lo que hay. Qué se va a hacer, esto de la sección de cultura, que es en la que yo trabajo, es un auténtico cajón desastre en el que entra desde el último descubrimiento científico hasta la sección de cotilleos. Pero bueno, eso ya es otra historia…

Diario de un becario en un periódico local- día 15

Hoy ha sido un día muchísimo mejor que ayer, y que muchos otros días de los que no he dado cuenta aquí desde la última vez que escribí. La vida de un periodista se presenta así, algunas veces sales radiante del periódico porque has hecho una preciosidad de artículo y otras te darían ganas de meterte a camarero (sin ánimo de ofender, lo digo en el sentido de que sería un trabajo del cual sales y te olvidas de él. Los periodistas, por suerte o por desgracia, lo somos las 24 horas del día).

El caso es que ayer, cansada porque acababa de volver de un viaje, ni corta ni perezosa puse en un titular: “Valentín Fuster, responsable de la obesidad infantil en España”, vamos, nada más lejos de la realidad. Fuster es un cardiólo bastante conocido que se dedica precisamente a estudiar la obersidad infantil, pero si hay un último responsable de que los chavales españoles tengan chichas colgando a los seis años ése es el Sr. Fuster. Total, que ayer me fui a casa sin darme cuenta del estropicio. Gracias a Dios no se publicó, pero esta tarde una compañera me lo ha enseñado para que tuviera cuidado la próxima vez. Me ha dicho que si eso se llega a publicar no habrían pasado ni dos horas para que estuviéramos colgados en portales de Internet de estos en los que la gente se ríe de las burradas que ponen en los diarios… qué alivio.

Tragedias potenciales a parte, hoy me han mandado mi primer reportaje de verdad: “Aprender surf en Pontevedra”. ¿Y por qué es “de verdad”? Pues porque si me lo curro podría ocupar dos páginas de periódico. Ahí es nada. Así que mi trabajo de los próximos días consistirá en hablar con muchachos y muchachas surferos para que me cuenten sus historias. Lo malo es que las playas salvajes en las que se practica surf en Pontevedra están donde cristo perió el mechero y va a ser difícil llegar ahí en autobús, que es como se mueve el amigo becario proletario. A ver qué se puede hacer.

Os dejo con una página que he hecho hoy que se puede ver pinchando en PDF Mascotas, y esque de eso va, de mascotas. La verdad que es verla y me dan ganas de abrazarla, ha quedado francamente bonita…

PDF Mascotas