Living in an American College- Cariño contracultural

Hace unos días estaba teniendo una conversación con dos trabajadoras del Middlebury College. Ambas estaban hablando sobre el proceso de admisión de los alumnos a las universidades y de las famosas cartas de presentación que tienen que escribir los estudiantes de último año de High School para entrar en la universidad. “Mi hijo habló de cómo superó el divorcio entre sus padres y la fortaleza que le ha aportado nuestra separación en su vida”, contaba una de ellas. “Mi hija contó cómo le cambió la vida un accidente de coche que tuvo cuando era pequeña”.

Ahá… no sabía muy bien que decir. La verdad es que lo último que escribiría en una carta de admisión es cómo superé la muerte de un ser querido o la separación de mis padres. Así que les pregunté: ¿Y no les da vergüenza hablar de temas tan personales en una carta de admisión?

Se quedaron un poco perplejas las dos. Una contestó: “¿Y qué crees que hay que poner en una carta de admisión?”. La otra espetó: “It’s the american way”. No había podido dar más en el clavo. Esa misma tarde viendo un mitin de Obama asistí atónita a una enrevesada y melodramática historia sobre cómo su abuelita de Hawai se quedó sin seguro médico a los ochenta años. El propósito del Señor Presidente no era otro que convencer a las masas de las bienaventuranzas de su personalísimo plan de aseguración médica Obama-Care. Y el propósito de los hijos de las mujeres con las que hablé era ni más ni menos que estudiar en una buena universidad.

Podemos complicar un poco más las cosas y hacer de esta paradoja un gusano más gordo y feo de lo que ya es (pido perdón de antemano por las generalizaciones; se siente, si no este post no tendría ninguna gracia): los americanos no tienen ningún problema en contar sus sentimientos y tragedias más amargas (tengan o no confianza contigo) pero luego son los seres más conservadores con respecto al roce humano.

Si alguien por casualidad te roza las yemas de los dedos porque ha ido a la vez que tú a coger el mismo plato del comedor retirará su movimiento de inmediato y en menos de un microsegundo te dirá que lo siente. Si te acercas para dar dos besos a alguien lo más probable que piense es que piensa que quieres tirarte los trastos (como poco) y en seguida te tenderá la mano cordialmente…

Ahora bien, si eres medio amigo de alguien te dará una especie de abrazo vacío y sin ningún tipo de interés en sentir el cuerpo de la otra persona (solo demostrarte su supuesto aprecio por ti) y después no tardará en preguntarte qué tal estás. Son una mierda de abrazos, no sé si os los han dado alguna vez pero la primera vez que te lo dan como que te sientes importante y todo porque de repente alguien te abraza, pero a la vigésima juras en arameo, te cagas en todo y piensas: ¿yo en España te abrazaría? No abrazo a mucha gente, así que no lo creo…

Me han dado muchos abrazos desde que estoy aquí pero en casi ninguno he podido sentir el calor de la otra persona. De repente ese acto sagrado de amor y fraternidad se convierte en un gesto casi tan gélido como el apretón de manos (que para colmo a veces te lo dan flácido). Habrá que aprender a vivir con esta especie de cariño contracultural. Hasta entonces, un abrazo a todos. De los de verdad.

Living in american College: Duelo en Denver

El candidato republicano Mitt Romney y el presidente de los EEUU Barack Obama se saludan antes de comenzar el primer debate de las elecciones presidenciales.

Con ese titular tan sugerente (“Duelo en Denver”) abría la portada del Huffington Post a las 00.00 horas de la noche de ayer. Habían pasado apenas 60 minutos desde que el primer gran y esperado debate entre Mitt Romney y Barack Obama diera su fin, con más de una anécdota de por medio y con un enrevesado discurso sobre lo que hay que hacer y deshacer con el fin de de arreglar la economía estadounidense.

El demócrata Barack Obama parte con ventaja en las listas desde principios de septiembre. El actual presidente lleva durante los últimos meses siendo el presunto favorito de los electores según las encuestas (aquí las llaman ‘polls’, y todo el mundo está muy pendiente de ellas). No obstante, las encuestas tienen sus fallos y esta vez el líder del partido republicano Mitt Romney tenía la oportunidad para darle la vuelta a estos ‘polls‘ que tanto le traen de cabeza y meterse en el bolsillo a esos swing voters que aún no tienen decidido del todo su voto.

En EEUU la mayoría de los estados tienen tradicionalmente una devoción relativamente inmóvil por uno u otro partido (republicanos o demócratas). Texas, por ejemplo, es un incondicional de los conservadores republicanos y Vermont (el estado hippie en el que nos encontramos) lo es de los liberales. Bien, pues dentro de ese panorama polarizado hay algunos estados a los que llaman los “swing states” que son los que tienen el as en la manga para dar un canto a la balanza dependiendo de por quién se decanten.

Pues bien, para eso están los debates. Ayer el moderador de la televisión pública Jim Lehrer remarcó varias veces la necesidad de destacar en qué se diferenciaban las políticas de ambos candidatos. Y parece que quedaron más o menos claras las diferencias. Si hubiera que remarcar dos, diría que fueron las siguientes:

ECONOMÍA

Obama apuesta por un mayor gasto público al estilo liberal para fortalecer la economía y crear puestos de trabajo siguiendo la hoja de ruta iniciada por su equipo de Gobierno durante los últimos cuatro años. En resumen: “no nos cortéis el grifo, que vamos por el camino de la recuperación y lo estamos haciendo bien”, siempre haciendo una llamada a las clases medias.

Romney no quiere hacer gastos gubernamentales (de hecho, puso a España como ejemplo de lo que  no se debe hacer en gasto público) e insistió en su negativa a subir los impuestos (ése es un tema en el que se llevan las manos a la cabeza, gracias a Dios no volvió a tomar a España como ejemplo). El target de Romney es más bien el empresario liberal (en el sentido económico de la palabra) que quiere hacer negocio tranquilo sin que el Gobierno se meta en sus asuntos.

ASISTENCIA MÉDICA (MEDICARE-OBAMACARE)

Obama defendió el plan que lleva su propio nombre (‘Obamacare’) y dijo que estaba dando cobertura sanitaria universal a muchas personas que no podrían costeársela de otro modo. Puso como ejemplo a su difunta abuela.

Romney dejó bien claro que si era elegido presidente anularía el primer día Obamacare. Piensa que es un gasto innecesario y que para eso están las compañías aseguradoras privadas.

Para un extranjero es complicado entender un debate plagado de términos económicos, expresiones formales y otras barreras lingüísticas. Pero sí que puede leer como cualquier otro espectador el lenguaje no verbal y la estampa de los candidatos. En términos personales (y probablemente poco objetivos, dado que estaba rodeada de fieles seguidores demócratas en Middlebury) creo que Obama dio una mejor impresión ante las cámaras. Se le vio más seguro al hablar, más calmado y sin que pareciera estar posando. Romney sin embargo sonreía aposta de manera incómoda cuando escuchaba a Obama.

Los medios dan como ganador a Romney, pero creo que todos tenemos derecho a discrepar. Yo vi el debate sin ningún tipo de predisposición a cualquiera de los candidatos, y estaba más relajada cuando hablaba Obama que cuando lo hacía Romney. Tambien es verdad que me hierve la sangre cuando oigo a Romney decir que, por mucho que le guste Barrio Sésamo, no se va a cortar en acabar con los insignificantes fondos del gobierno a la única TV pública del país (se financia casi enteramente con fondos privados).

Esta cadena pública se llama PBS, y su figura estrella era el moderador del debate de ayer: Jim Lehrer. Uno puede contar con los dedos de la mano las palabras que pudo decir el moderador durante el debate (se creó una cuenta de twitter con el nombre de ‘El silencioso Jim Lehrer’ que lleva ya más de 9.000 seguidores). Por si no fuera suficiente la afirmación de Mitt Romney en la que dijo que le iba a quitar el presupuesto a la cadena en la que trabaja, Obama le soltó un cortante: “tenía 5 segundos antes de que ud. me interrumpiera”. Todos los medios coinciden en que fue un fracaso como moderador. Yo creo que faltó decisión por su parte, pero también cierto respeto por parte de los candidatos.

 Los estudiantes ven el debate

Los estudiantes de la Universidad de Denver (Colorado), antes de ver el debate.

La sala en la que los estudiantes de Middlebury College estuvieron viendo el debate se llenó hasta las trancas, y eso me gustó. Una democracia participativa siempre es algo bueno. La mayoría de ellos eran fieles seguidores de Obama, y por eso se reían siempre que Romney interrumpía al presidente o al moderador con estilo torpe, o cuando se trababa, o cuando decía algo poco liberal. La sala estalló en abucheos cuando sacó el tema de la familia y la religión, algo que deriva indirectamente en su discrepancia con respecto a la libertad de los homosexuales para contraer matrimonio.

Al final del debate, un estudiante irrumpió de entre la multitud en medio de la sala. Tenía una expresión muy acalorada y la cara completamente roja, estaba desatado. Gritó lo más alto que pudo las palabras: ¡Tenéis 42 días antes de las elecciones! ¡Vosotros sabréis la historia que queréis contarle a vuestros hijos! El chillido estuvo seguido de un aplauso más o menos general. Toda una experiencia presenciar tal entusiasmo.

PARA SABER MÁS… 

Las cinco mejores frases de Obama durante el debate

El debate en 2 minutos, por El Washington Post

Enlace al debate completo (1:30 min)

Crónica del NY Times que da como ganador a Romney

Resultados de las encuestas telefónicas tras el debate

Gráfico de lo más comentado en twitter durante el debate

Sofía Martínez