Habemus papam, el legado de una larga campaña electoral en EEUU

El Presidene Barack Obama y el Vice Presidente Joe Biden celebran la victoria electoral la noche del martes junto a sus familias.

Cada cuatro años Estados Unidos se viste con sus mejores galas y se lanza a una trepidante carrera de caballos (literalmente hablando, ellos mismos emplean el término “horse riding” cuando hablan de la campaña electoral) en el que los ponentes son dos grandes líderes del partido republicano y demócrata con el objetivo de renovar o alcanzar el puesto de quienes muchos consideran el mayor representante político del mundo: presidente de los Estados Unidos.

Mucho se ha dicho y discutido durante estos últimos meses. Qué digo meses, casi habría que remontarse a principios del año pasado, cuando los postulantes a líder del partido republicano protagonizaron una auténtica batalla durante las primarias para hacer frente a Obama en la carrera presidencial. Desde el principio el partido republicano estaba algo divido por dentro. Estaban desde el ultra conservador gobernador de Tejas Rick Perry (todo un personaje, decía rezar para que las cosechan fueran buenas en su estado), hasta elseguidor del Opus Dei Rick Santorum (quien dejó la carrera electoral para ocuparse de la enfermedad de su hija Isabella, todo un acontecimiento mediático) pasando por el semi moderado Newt Gingrich o el millonario Mitt Romney. Sería bueno no perder de vista al Señor Sanctorum, pues algunos ya le postulan como el próximo líder de los republicanos en las próximas elecciones.

Finalmente, fue Romney quien salió victorioso de las primarias republicanas y se convirtió en el digno contrincante del Presidente Obama. Una vez escogidos los jugadores de este enrevesado juego de estrategia, tocaba calentar motores y dar el pistoletazo de salida oficial a la campaña: los congresos. Tuvieron lugar a finales de agosto de este año y fueron todo un acontecimiento para la prensa. Pocos olvidarán la imagen de Clint Eastwood hablándole a una silla vacía en su monólogo sobre el Presidente Obama durante en congreso republicano en Tampa.

El actor y director Clint Eastwood dio un discurso durante la convención republicana en Tampa hablándole a una silla vacía como si en ella estuviera sentada el Presidente Obama.

Desde septiembre los periódicos y las TV no han hecho otra cosa que comentar minuto a minuto una carrera de caballos que cada vez se estaba poniendo más interesante. A pesar de que en un principio era Obama quien tenía las de ganar (en EEUU el Presidente suele ser reelegido, tal y como lo fue Bush o Clinton en su día) Romney iba pisando fuerte y sus críticas hacia la mala gestión económica de Obama y la mediocridad de su plan para la cobertura médica universal (el controvertido Obama Care) iba removiendo las conciencias de aquellos votantes indecisos que en el 2008 votaron por Obama pero que cuatro años más tarde no estaban del todo convencidos sobre cómo han salido las cosas hasta ahora.

A pesar de que el España los niveles de paro son los más altos de los países desarrollados, cabe recordar que aquí se están llevando las manos a la cabeza porque haya un 8% de paro en ciertos estados, y eso ya de por sí un motivo para plantearse si reelegir a Obama o no. Al presidente no se le escapa este hecho, y por eso durante toda la campaña ha lanzado un discurso quizá menos idealista y emotivamente eficiente que en el 2008 (hay quienes le calificaron como un “duende”, más que como un político) y apostó por lo que siempre le ha funcionado: las clases medias, las mujeres, los homosexuales, la gente de color y los liberales.

No cabe olvidar que estamos hablando de políticos, lo que por desgracia suele significar manipulación evidente del discurso, y más en unas elecciones. Por eso, si un día Romney daba un mitin algo controvertido sobre la mujer, Obama salía al día siguiente hablando de lo importante que es la igualdad de género en EEUU.

El papel de una primera dama

Michelle Obama (izq.) y Ann Romney (der.) se saludan antes de uno de los debates electorales.

Es imposible entender cómo funcionan las campañas en EEUU si no se tiene en cuenta a las mujeres de los candidatos. Ellas han dado y siguen dando mucho que hablar. Por un lado está la más que carismática Michelle Obama, todo un cerebro, graduada por la Universidad de Harvard y una de las mujeres más populares del país con el permiso de Oprah Winfrey. Para hacerse una idea de qué papel ha jugado la Señora Obama en esta campaña, basta con decir que fue ella quien lanzó un día antes de las elecciones el último anuncio de la campaña de Barack: watch?v=JQ2U83jwXXM [enlace a Youtube 1:56], decía con una espléndia sonrisa y con característica presencia. Por otro lado está Ann Romney, rubia, delgada, delicada, ama de casa, madre de cinco hijos y seguidora número uno de su marido. Todo el país sabe que ha ganado la batalla contra el cáncer y lo mucho que le apoyó Mr. Romney durante su enfermedad. Muy popular también entre los republicanos, pero (ojo, aquí estoy dando mi opinión al 100%) si le toca enfrentarse cara a cara con Michelle esta última se la come con patatas.

De vuelta al tono periodístico, hay un elemento inquietante que protagoniza siempre las campañas electorales en EEUU y que desde los ojos de un europeo resulta absolutamente increíble en un país democrático: las PACKs. ¿Y qué son las PACKs? Básicamente, son organizaciones que apoyan a uno de los candidatos y que se dedican a recolectar dinero para apoyarles. Muchas de estas PACKs tienen detrás a personajes con mucho dinero que esperan recibir algo a cambio una vez que su favorito llegue a La Casa Blanca, y es aquí donde está el problema. Quizá a los españoles les suele familiar el nombre de Adelson, ¿no? Sí, sí, ese que quiere construir en España una especie de Las Vegas y que nuestros gobiernos autonómicos se pelean por ponerle una alfombra roja cada vez que pisa Torrejón o las afueras de Barcelona. Bueno, pues ése es uno de los famosos millonarios que controla una de las PACKs que, ¡menuda sorpresa! apoyaba al candidato Romney. Obama por ejemplo ha tenido a medio Hollywood y al mismísimo Bruce Springsteen trabajando para que fuera reelegido, pero ya sería entrar más en el terreno del “soft power” contra el “hard power” más que de las Super PACKs.

Los debates han sido el último aliento de los candidatos para presentarse a las audiencias televisivas como el candidato perfecto. Karen Tumulty, periodicta política, afirma que el objetivo de los debates es más “luchar contra los estereotipos que los electores puedan tener hacia ellos más que mostrar su campaña electora”, y creo que esta es una cita interesante, a la vez que acertada. Mitt Romney (quien todo el mundo sabe que tiene la cadena de papelerías más grande del país además de muchísimos negocios) hizo un llamamiento a las clases medias mientras que Obama intentó abrir las puertas a unas polícticas económicas más efectivas. Una vez más, tratando de romper esquemas. Parece que Romney se defendió algo mejor que Obama en estos debates, lo cual le dio un poco de holgura en los sondeos (estuvo bastante tiempo por delante de Obama).

El huracán Sandy cambia las tornas

Times Square en Nueva York semi desierto durante la llegada del devastador huracán Sandy.

Pero justo una semana antes de las elecciones y mientras los candidatos no hacían otra cosa que recorrer día y noche los famosos “swing states” (aquellos estados que no suelen otorgar un voto fijo a los republicanos o a los demócratas) ocurrió lo que nadie hubiera imaginado: el huracán Sandy azotó con fuerza la costa Este del país y fue un desastre monumental. Ahora ya ni quedaba bien tirarse los trastos a la cabeza, sino decir lo fuerte que es el pueblo estadounidense y unir los discursos en aras de crear estabilidad y consenso político. Esto fue políticamente una patada en las tripas para Romney, porque Obama sacó su cara más social y utilizó su discurso durante el huracán para afirmar lo comprometido que estaba con los que habían perdido todo.

La imagen de Obama abrazando a su esposa tras ser testigos del desastre del huracán dio la vuelta por las redes sociales y jugó a su favor en la carrera presidencial.

Ahora mismo sigue habiendo gente sin luz en Queens.

Llega el día de las elecciones, y Obama se presenta como posible ganador. Y así fue. Se llevó por delante a casi todos los “swing states”, y Romney se quedó a las puertas de su ansiada Casa Blanca. Nadie dice que haya sido un fracaso rotundo de los republicanos, dado que los votos han estado más que igualados. Aun así, los republicanos no están tardando en tirarse los trastos a la cabeza echándole la culpa a los ultra conservadores por hacerles perder las elecciones.

Mapa de los resultados resultados electorales.

Así están las cosas señores. Después de una larga e interesantísima campaña electoral podemos decirlo: Habemus Papam. Y se llama Barack Obama, quien vuelve por cuatro años más a la Casa Blanca con el objetivo de continuar su plan de recuperación económica y implantar de una vez por todas su ansiadísimo Obama Care. Veremos a ver qué ocurre en los próximos meses. Ahora tocan desfiles, discursos y un montón de parafernalia para coronar de nuevo al Presidente de los Estados Unidos de América.

Merece la pena echarle un vistazo a este vídeo en el que el Washinton Post hace un resumen muy bueno sobre esta campaña. Dura 10 minutos y está en un inglés comprensible:

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