Protocolo sexual de un College Americano

Dicen que el mes de enero en Middlebury College está marcado por las ‘3 eses’: Ski, Sleep, and Sex. Todo el mundo habla en los comedores de la siesta de diez horas que se pegó ayer, o de lo bien que se lo pasó esquiando este fin de semana. No obstante, mcuho habría que pegar el oído para poder oír un atisbo, un ligero susurro  o mueca que tenga relación con algo que, al menos del lugar del que vengo, se considera un tema de conversación bastante dado a la tertulia: “I had sex last night”.

Pero os voy a contar el porqué tanta tontería con eso de mantener el sexo como tabú irracional. A mí me ha costado unos meses, y aun así sigo experimentando choques culturales como cuando el tipo con el que te acostaste el otro día ahora no te mira a los ojos en clase, cuando antes te comía con la mirada. Mi amigo Zack, que no es un experto en esto del sexo pero que es capaz de responder de manera inteligente desde una perspectiva masculina me lo dejó claro: “el único motivo por el que no te mira es porque le has visto el pene, y eso a los hombres nos marca”. 

No exageraría si dijera que en la cultura americana todo el mundo piensa en sexo. Las canciones hablan de sexo, las películas en las que nadie se acuesta con nadie son consideradas aburridas y la paranoia del acoso sexual está hasta en la sopa. Y la paradoja es que ese acto que le trae de cabeza a la sociedad con más influencia en el mundo no se considera, desde mi punto de vista, como algo casual y divertido, sino más bien como una especie de protocolo en el que o conoces las reglas o pierdes la partida.

En teoría la cosa es bastante simple: sales con tus amigos, te emborrachas un poquito y te vas a la fiesta que esté más llena esa noche. Te pones guapita y empiezas a bailar con la gente con la que estás, parando cada poco tiempo para saludar a las personas que te vas encontrando. Cuanto más te pares mejor, porque eso demuestra que conoces a más gente y que te puedes quedar bailando con otros grupos si es que tus amigos se cansan y quieren irse a casa. La idea es que la chica baile pidiendo guerra, como si le fuera la vida en ello. El tipo no tiene más que estarse más o menos quieto, escoger a la tía que le resulte más atractiva y acechar a la tipa por detrás poquito a poco .

La cosa es que la primera vez que fui testigo de este ritual pensé: bueno, la tía se apartará digo yo. Pero no, se queda bailando con él de manera un tanto vulgar, restregando cada parte de su trasero contra el tipo que la agarra con fuerza tras ella. Y lo mejor es que a veces ni les miran a la cara antes de hacerlo. La tía en estas situaciones es la que tiene el poder, porque es libre de irse si el muchacho no le gusta o empezar de cero con el ritual una vez más. Si al final la chica se convence, se besan. Y siguen bailando y besándose hasta que se acaba la fiesta. No siempre que hay que hacer esto para enrollarte con alguien, depende de la persona en la que estés interesado/a. Este es el 85% de los casos, el otro 15% se basa más en el tonteo o en la suerte y es, para mí, mucho más divertido.

Después pueden pasar dos cosas: o se van al cuarto de uno de los dos a tener sexo (preferiblemente al que no tenga compañero de cuarto, aunque con respecto a ese tema hay historias para no dormir, literalmente) o simplemente se quedan dándose besitos más tiempo y, si son espabilaos, hacen alguna guarrería más. Si se decantan por la primera opción pueden ser víctimas de unos condones horribles que venden en EEUU que son súper baratos pero que no tienen lubricante y que deben de ser para el pobre tío más una tortura que un placer. No sirven para otra cosa que para hacer globos.

Y eso es todo, ahí se acaba la cosa. Porque a pesar de que el tipo con el que hayas pasado la noche sea un encanto y te haya echo pasar una experiencia increíble, al día siguiente no te va a llamar. No te va a escribir un mensaje preguntándote como has pasado el día, y estás loca si crees que te va a enviar una solicitud de amistad. Te lo vas a encontrar por los pasillos y en los comedores, te vas a poner nerviosa al cruzarte con él y saludarle como si fuera el pescadero de tu barrio, a pesar de que te gustaría darle un abrazo, y te vas a preguntar qué cojones esperar de esa persona.

Cuando pasen los días te darás cuenta de que lo que pasó tiene cada vez más pinta de quedarse en una aventurilla de una noche, porque aquí todo lo que huele a compromiso apesta, y más si eres estudiante de intercambio. Siempre nos quedará la suerte y ese 15% del protocolo sexual que permanece indefinido y que, aunque escaso, sabe a gloria.

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Cuando FUN. vino a Middlebury y comimos helados gratis

La banda de Nueva York llenó el Nelson Arena de Middlebury College en una actuación de hora y media.

Fun fact: Middlebury College es, después de Harvard University, la institución universitaria que más fondos tiene para actividades de estudiantes. Por eso, y solo por eso, puede permitirse el lujo de contactar con una banda como FUN. y pedirles que vengan a tocar al gimnasio de la Universidad.

Dicho y hecho, el grupo formado en Nueva York que ha alcanzado el número uno en las listas de éxito mundiales con “We are Young” vino desde donde quiera que estuviese al Vermont más rural de los rurales y amenizar la noche del jueves a unos estudiantes siempre agradecidos a la fiesta y a cualquier ocasión que justifique beber una o diez cervezas.

Desde comienzos de enero ya se estaban calentando los motores con esto de que FUN. iba a venir a Middlebury. Y por si algún despistado se le había pasado, las canciones del último disco sonaban por doquier: en las pistas de sky, en el comedor, en los coches de los vermonteses, en los ipods a todo volumen de los sudorosos deportistas que pasaban a tu lado una décima de segundo pero cuya música podía oírse desde dos metros ala redonda…y seguro que en muchos más sitios pero que no consigo recordar.

Así que ayer era el gran día, y como no podía ser de otra manera a eso de las 7 los comedores empezaron a vaciarse y la gente empezó a recluirse en sus dormitorios o en sus áreas comunes para beber en compañía y llegar al concierto un poco deshinibidos. Parece ser que el plan pre-fiesta se alargó porque el gimnasio no estuvo hasta las trancas hasta prácticamente 5 minutos antes de que saliera la banda. Los pobres teloneros, que sonaban a miles de grupos que habías oído antes, apenas tenían masa a la que animar, y para colmo la poca que había era completamente inerte, seria, expectante a un no se qué y con el cuerpo inmune a cualquier movimiento de cadera o dedo del pie.

En cuanto entraron en acción los más esperados, los auténticos y únicos FUN., el público ya sí que empezó a soltarse más. La gente bailaba, cantaba, hasta daba saltos. Decenas de personas iban surfeando sobre las cabezas de los demás una canción tras otra, y aunque algún amago de pelea quiso estropear algunas partes del concierto, todo aquello quedó en una especie de caos controlado.

Cuando llegó el momento del hit “Some nights” el Nelson Arena sí que lo dio todo. No es para menos, después de haber sido la canción de fiesta por excelencia de los últimos meses. Yo aún recuerdo la primera vez que la escuché en un anuncio de ING direct, y la verdad que me encantó.

Hubo dos momentos que merecieron la pena en la noche de ayer: el primero fue que el cantante hizo un chiste malísimo sobre el pueblo, eso o no se acordaba del todo del nombre. Eso me recuerda  aun capítulo de Los Simpsons en el que el grupo de música que da un concierto en Sparingfield tiene frente al escenario un cartel con el nombre del pueblo… en fin. El segundo fue que, para mi asombro, ¡no se despidieron! Y atentos, porque parece ser que aquí es algo que se da por hecho. Y yo esperando esas despedidas eternas de los cantantes en España, que se van, que vienen, que vuelven a por más.. y así 15 minutos. Aquí nada de nada. Tras un un “you guys are f****** awsome” los tipos se fueron sin dejar rastro. Y eso fue todo, hasta la próxima.

Lo mejor de todo fue que, al ser un evento medio promocionado por Ben&Jerry’s, tuvimos helados gratis. Eso y los musculitos del guitarrista, sin duda lo mejor de la noche FUN.tástica.

Algunos de los éxitos de FUN.: