Produzca usted más ensayos, queridísimo estudiante

Son casi las doce de la noche, y sigo sentada frente a la pantalla de mi ordenador con menos ideas que ganas que trabajar. De algún modo tengo una leve sensación de culpa por haber dejado las cosas para el final, pero por otro lado “typear” como dicen aquí en español suena mucho más apetecible que ponerse a producir palabrería sin sentido que llene unos cuantos párrafos de mi ensayo.

Cada vez estoy más asqueada con el método de aprendizaje de los Colleges Americanos. ¡Produce, produce, produce! ¡Dime lo que piensas sobre esta teoría, ahora! ¡Habla con tus compañeros de tus conclusiones sobre esta lectura y sacad  juntos más super conclusiones de vuestra charla de 10 minutos! ¿Esque esto tiene algún sentido? ¿Alguna razón de ser? ¿Por qué me siento a veces una máquina de producir papers o de fabricar comentarios ingeniosos en clase?

Estoy mareada de tanto pensar de qué narices escribir en un ensayo, o qué recontra contestar a las preguntas abstractas de mis compañeros. Y lo peor de todo es que le hacen sentir a uno estúpido por no poder alzar la voz en ese momento con una idea brillante que deje a los classmates inquietados y con ganas de rebatir mi argumento. Igual es solo cosa mía… pero tengo la sensación de que este sistema espera de demasiado del alumno. Demasiadas frases, intervenciones en clase, discusiones… espera que produzcamos cosas que ni siquiera tenemos tiempo de procesar.

Tengo una clase que es especialmente frustrante. Se llama teorías del espectador. Así a priori suena interesantísima (¡y lo es!). Me apunté pensando que íbamos a ahondar en los grandes conceptos del fenómeno fan y la sociología del espectador… pero cuál es mi sorpresa que en vez de eso mis clases de 3 horas seguidas son un debate tediosísimo sobre lo que piensan mis compañeros del último episodio de Supernatural. Y tú me dirás… ¿Y por qué esa serie? Pues bien sencillo, porque a la profesora le encanta y por eso nos infla a ver episodios, que por cierto son para salir corriendo.

Pero es que lo gracioso es que Middlebury está lleno de clases así. Si hay un profesor al que le apasionan los timbales kenyatas el tipo hará una clase de un semestre entero sobre timbales kenyatas, y no me preguntes cómo pero será capaz de encontrar lecturas y movidas para llenar el programa. Solo para que os hagáis a la idea… hay una clase de “estudio del baile y la publicidad”, y otra de “dialectos del Sur de Brasil”. Algunos lo llaman ida de olla, otros “liberal arts college”. Así cualquiera tiene tiempo de practicar el protocolo sexual…

Sofía Martínez

Anuncios