Volver a Sefarad, un “sueño” de 522 años

 

Los judíos sefardíes podrán solicitar el pasaporte europeo sin necesidad de residir en España gracias a un cambio en el Código Civil.

Por Sofía Martínez

Madrid (EFE).- Sefarad significa España en hebreo; por eso para 3,2 millones de sefardíes el ofrecimiento del Gobierno para que puedan obtener la nacionalidad española supondría cumplir un “sueño” con más de 500 años de historia y volver a la tierra a la que siempre llamaron hogar.

“Convertirse o morir” fue el ultimátum de los Reyes Católicos en 1492 a los miles de judíos que residían en España y que huyeron en masa llevando consigo la llave de sus casas, esperando volver algún día a la tierra que dejaron atrás.

El pasado 7 de febrero se aprobó en Consejo de Ministros un Anteproyecto de Ley para modificar el art. 23 del Código Civil para “facilitar y agilizar la concesión de la nacionalidad española a los sefardíes que justifiquen tal condición y su especial vinculación con España”, todo ello sin tener que residir en territorio nacional.

Tras recibir la noticia, los consulados de España en Israel se colapsaron, las listas fraudulentas de apellidos sefardíes comenzaron a circular, y un sinfín de mensajes de agradecimiento se lanzaron ante un reconocimiento histórico: tras 522 años, más de tres millones de sefardíes podrían volver a ser españoles.

A pesar de la lectura práctica que algunos han hecho sobre el tema -hay quienes lo ven como un posible “plan B” si Israel fuese atacada o como oportunidad de negocio en Europa- las comunidades de sefardíes más numerosas como la de Turquía, con 18.000 miembros, o la Argentina, con 30.000, abrazan la propuesta con entusiasmo.

Me emociona ser parte de una historia que comenzó hace cientos de años con mis antepasados que sufrieron el exilio”, comenta el portavoz del portal eSefarad Marcelo Benviste desde Argentina, país al que emigró su familia tras la expulsión.

“Ahora podemos volver con nuestros corazones a una España a la que tanto le dimos y a la que seguimos amando a pesar de habernos tratado mal“, confiesa Marcelo.

Aunque el odio a los judíos en España tuvo su manifestación mas dramática en 1492, expertos como Elena Romero, investigadora del CSIC, recuerdan que los recelos contra esta comunidad se remontan a 1391, cuando comenzaron los pogromos o linchamientos multitudinarios contra los judíos en Europa.

De hecho, Romero explica a Efe que la conservación del judeoespañol, lengua que aún pervive entre los sefardíes y similar al castellano antiguo, se debe más bien a un sentido práctico y no a un “aprecio” de los sefardíes a España, por eso algunos la calificaron de “lengua bastarda”.

A día de hoy, esta lengua está en peligro de extinción aún conservada por judíos como Karen Sharon, de la comunidad sefardí de Turquía: “La lingua ke la komunidad muestra avla se relasiono siempre kon la identidad judia”, asegura a Efe en el ladino que aún conserva de sus abuelos.

El ladino o judeoespañol ha sido un vínculo histórico entre sefardíes y españoles y una de las excusas para el acercamiento a esta comunidad, materializado en medidas como la Carta de Naturaleza, aprobada por primo de Rivera en 1924, que permitió salvar a muchos judíos del holocausto en la Segunda Guerra Mundial.

Uno de ellos fue Isaac Rebás, que gracias a la mediación del diplomático español en Grecia Sebastián de Romero Radigales, considerado el “Schindler español”, consiguió su expatriación para salvarle de los campos de concentración.

Para otras familias sefardíes, el reencuentro con Europa tras la expulsión lo encontraron en países como Francia. Allí obtuvo la nacionalidad Frederic Ankaoua, judío sefardí cuyos antepasados fueron expulsados de la judería de Toledo.

Para Frederic, que lleva escuchando desde su infancia las historias de sus antepasados españoles durante la Edad Media en España, el reconocimiento de la nacionalidad española es “el sueño de toda una vida” y reconocimiento sentimental con España, aunque matiza: “Me siento más judío en el corazón que en el pasaporte”.

La escritora sefardí Esther Bendahan se suma a la ilusión de su comunidad ante esta medida del Gobierno, y asegura a Efe que los judíos llevan 522 años sintiéndose “como cualquier exiliado” y que nunca han guardado rencor a España: “tú no puedes odiar algo que amas“.

Muchos judíos ven las perspectivas de futuro de esta iniciativa como una “doble vía” de enriquecimiento entre España e Israel: “España podría beneficiarse de la capacidad de trabajo, estudio, investigación e innovación habitual entre los judíos mas jóvenes”, expone a Efe Isaac Querub, presidente de la Federación de Comunidades Judías en España.

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La justicia es ciega, ¿Pero puede tener jueces ciegos?

El joven de Valladolid Gabriel Pérez inició una campaña en la web change.org para pedir al CGPJ poder ejercer como juez, a pesar de su condición de invidente total.

Por Sofía Martínez

Madrid (EFE).- Si la diosa de la justicia dicta sentencia con los ojos vendados, ¿por qué no puede hacerlo un juez ciego?, a esa pregunta deberá responder el Consejo General del Poder Judicial, que delibera si Gabriel Pérez, joven vallisoletano e invidente total, puede convertirse en el primer juez ciego de España.

Han pasado nueve meses desde que Gabriel Pérez Castellanos, original de Valladolid y recién licenciado en Derecho, mandó una instancia al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con una sola pregunta: ¿Puede una persona ciega como yo ejercer las funciones de magistrado?

En declaraciones a Efe, Gabriel asegura que fue el presidente de la Audiencia Provincial de Valladolid, Feliciano Trebolle, quien le aconsejó que redactara esta instancia antes de estudiar las oposiciones, por si hubiera algún impedimento debido a su ceguera.

Gabriel asegura que aún no ha recibido respuesta por escrito del organismo, únicamente llamadas telefónicas.

“Lamentablemente, -explican a Efe fuentes del CGPJ- no se podía atender la petición de Gabriel“.

Sin embargo, el 25 de marzo los miembros de la comisión permanente del CGPJ decidieron “estudiar el caso con más profundidad” y retirar el informe desfavorable que habían emitido en un primer momento, pidiendo un nuevo dictámen al vocal Juan Manuel Fernández, presidente del foro Justicia y Discapacidad.

El nuevo estudio, que Gabriel cree que se materializará en las próximas semanas, “podrá seguir siendo desfavorable o no”, apunta el CGPJ, que recuerda como argumento jurídico el art. 303 de la Ley Orgánica del Poder Judicial: “están incapacitados para el ingreso en la Carrera Judicial los impedidos física o psíquicamente”.

La cuestión es: ¿las personas invidentes son impedidas físicas? ¿Obstaculizaría su ceguera el correcto funcionamiento de la justicia? Los portavoces del CGPJ argumentan que existen ciertas funciones como el levantamiento de cadáver o la revisión de pruebas de inspección ocular que cuestionan si sería adecuado abrir la carrera judicial a los invidentes.

“Para ser juez lo que se necesita es ser una buena persona, sentido común y tener los pies en la tierra“, asegura a Efe el magistrado Emilio Calatayud, juez de menores de Granada conocido por sentencias ejemplares, como imponer 100 horas de servicio a la comunidad a un joven por conducción temeraria o mandar a un menor escribir un cómic, en el que contara la causa por la que se le condenaba.

Sin intención de valorar el caso, Calatayud opina: “aunque hay limitaciones que pueden obstaculizar, no creo que haya un impedimento” para un joven ciego como Gabriel.

El foco del problema lo sitúa más en un “fallo en el sistema” que en la condición de invidentes de las personas que quieran acceder a la carrera judicial. “En cualquier caso -sostiene Calatayud- creo que sería bueno que el Consejo General del Poder Judicial se pronunciara, que para eso está”.

Según el magistrado, los ciegos poseen “sensibilidades que otros magistrados pueden tener menos desarrolladas”, y compara la ceguera a la hora de llevar un caso con escuchar un partido de fútbol por la radio en vez de por la televisión.

Gabriel no es el primero en enfrentarse a la administración. Hace 25 años, un joven como él, llamado Mariano Ruiz, se presentó a las oposiciones a fiscal que costeaba gracias a su buen expediente en la carrera y al apoyo de sus amigos, que grababan los temarios en cintas de casette.

Mariano Ruiz, abogado ciego y ganador de cinco medallas de oro en los Juegos Paralímpicos.

Tras superar la primera prueba, en el reconocimiento médico fue sacado del proceso de selección por sus limitaciones en la vista.

“Me sentí muy frustrado en su momento”, recuerda desde su actual despacho como técnico superior de la ONCE, pero asegura que gracias a su faceta de deportista y al éxito cosechado en varias ediciones de los Juegos Paralímpicos, en los que ganó 5 medallas de oro en atletismo, olvidó el mal sabor de boca y siguió adelante con su carrera.

A día de hoy existen jueces invidentes en países como Brasil, Reino Unido, Francia o Perú, y su derecho a ejercer está contemplado en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU del año 2006 y ratificada por España.

Aun así, para algunos el camino no ha sido fácil. El brasileño Ricardo Tadeu Fonseca tardó 20 años en demostrar que podía ser juez a pesar de no poder leer la documentación; ahora dicta 400 resoluciones al mes y trabaja como uno más en el Tribunal Regional de Trabajo de Curitiba, al Sur de Brasil.

“Una cosa es lo que vea una persona, y otra es cómo lo interioriza”, apostilla el juez Calatayud, que aunque considera “complicado” este debate es partidario de esa máxima célebre de Antoine de Saint-Exupéry: lo esencial es invisible a los ojos.