La justicia es ciega, ¿Pero puede tener jueces ciegos?

El joven de Valladolid Gabriel Pérez inició una campaña en la web change.org para pedir al CGPJ poder ejercer como juez, a pesar de su condición de invidente total.

Por Sofía Martínez

Madrid (EFE).- Si la diosa de la justicia dicta sentencia con los ojos vendados, ¿por qué no puede hacerlo un juez ciego?, a esa pregunta deberá responder el Consejo General del Poder Judicial, que delibera si Gabriel Pérez, joven vallisoletano e invidente total, puede convertirse en el primer juez ciego de España.

Han pasado nueve meses desde que Gabriel Pérez Castellanos, original de Valladolid y recién licenciado en Derecho, mandó una instancia al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con una sola pregunta: ¿Puede una persona ciega como yo ejercer las funciones de magistrado?

En declaraciones a Efe, Gabriel asegura que fue el presidente de la Audiencia Provincial de Valladolid, Feliciano Trebolle, quien le aconsejó que redactara esta instancia antes de estudiar las oposiciones, por si hubiera algún impedimento debido a su ceguera.

Gabriel asegura que aún no ha recibido respuesta por escrito del organismo, únicamente llamadas telefónicas.

“Lamentablemente, -explican a Efe fuentes del CGPJ- no se podía atender la petición de Gabriel“.

Sin embargo, el 25 de marzo los miembros de la comisión permanente del CGPJ decidieron “estudiar el caso con más profundidad” y retirar el informe desfavorable que habían emitido en un primer momento, pidiendo un nuevo dictámen al vocal Juan Manuel Fernández, presidente del foro Justicia y Discapacidad.

El nuevo estudio, que Gabriel cree que se materializará en las próximas semanas, “podrá seguir siendo desfavorable o no”, apunta el CGPJ, que recuerda como argumento jurídico el art. 303 de la Ley Orgánica del Poder Judicial: “están incapacitados para el ingreso en la Carrera Judicial los impedidos física o psíquicamente”.

La cuestión es: ¿las personas invidentes son impedidas físicas? ¿Obstaculizaría su ceguera el correcto funcionamiento de la justicia? Los portavoces del CGPJ argumentan que existen ciertas funciones como el levantamiento de cadáver o la revisión de pruebas de inspección ocular que cuestionan si sería adecuado abrir la carrera judicial a los invidentes.

“Para ser juez lo que se necesita es ser una buena persona, sentido común y tener los pies en la tierra“, asegura a Efe el magistrado Emilio Calatayud, juez de menores de Granada conocido por sentencias ejemplares, como imponer 100 horas de servicio a la comunidad a un joven por conducción temeraria o mandar a un menor escribir un cómic, en el que contara la causa por la que se le condenaba.

Sin intención de valorar el caso, Calatayud opina: “aunque hay limitaciones que pueden obstaculizar, no creo que haya un impedimento” para un joven ciego como Gabriel.

El foco del problema lo sitúa más en un “fallo en el sistema” que en la condición de invidentes de las personas que quieran acceder a la carrera judicial. “En cualquier caso -sostiene Calatayud- creo que sería bueno que el Consejo General del Poder Judicial se pronunciara, que para eso está”.

Según el magistrado, los ciegos poseen “sensibilidades que otros magistrados pueden tener menos desarrolladas”, y compara la ceguera a la hora de llevar un caso con escuchar un partido de fútbol por la radio en vez de por la televisión.

Gabriel no es el primero en enfrentarse a la administración. Hace 25 años, un joven como él, llamado Mariano Ruiz, se presentó a las oposiciones a fiscal que costeaba gracias a su buen expediente en la carrera y al apoyo de sus amigos, que grababan los temarios en cintas de casette.

Mariano Ruiz, abogado ciego y ganador de cinco medallas de oro en los Juegos Paralímpicos.

Tras superar la primera prueba, en el reconocimiento médico fue sacado del proceso de selección por sus limitaciones en la vista.

“Me sentí muy frustrado en su momento”, recuerda desde su actual despacho como técnico superior de la ONCE, pero asegura que gracias a su faceta de deportista y al éxito cosechado en varias ediciones de los Juegos Paralímpicos, en los que ganó 5 medallas de oro en atletismo, olvidó el mal sabor de boca y siguió adelante con su carrera.

A día de hoy existen jueces invidentes en países como Brasil, Reino Unido, Francia o Perú, y su derecho a ejercer está contemplado en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU del año 2006 y ratificada por España.

Aun así, para algunos el camino no ha sido fácil. El brasileño Ricardo Tadeu Fonseca tardó 20 años en demostrar que podía ser juez a pesar de no poder leer la documentación; ahora dicta 400 resoluciones al mes y trabaja como uno más en el Tribunal Regional de Trabajo de Curitiba, al Sur de Brasil.

“Una cosa es lo que vea una persona, y otra es cómo lo interioriza”, apostilla el juez Calatayud, que aunque considera “complicado” este debate es partidario de esa máxima célebre de Antoine de Saint-Exupéry: lo esencial es invisible a los ojos.

 

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